La ola artificial, la ola del futuro

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El surf es un deporte muy dependiente de agentes externos porque solo la combinación de unas buenas condiciones de mar, oleaje y viento dan lugar a un buen día de surf. Es excesiva dependencia está perdiendo importancia en pleno siglo XXI con la irrupción de la conocida como ola artificial. Los sistemas de generación de olas han avanzado en apenas una década, hasta el punto de producir los más novedosos una simulación casi perfecta al tubo que nace en las costas de Bali.

A nivel mundial, hay dos empresas que se han abierto camino en un mercado inexplorado tiempo atrás por la fuerte inversión a la que estaban abocadas a realizar los emprendedores antes de generar los primeros beneficios. Pese a las trabas iniciales, Wavegarden y la Kelly Slater Wave Co han salido adelante y la española Wavegarden le lleva algo de ventaja al mejor surfista de todos los tiempos porque la piscina de Dolgarrog (Gales), inaugurada en 2015, fue la primera de muchas que tienen previsto construir en los próximos años, como por ejemplo en Madrid, Barcelona o Málaga. El surf es una de las mayores comunidades del mundo y son muchas más ciudades con mar y, sobre todo, sin él las que han mostrado su interés en este nuevo concepto de surfear, en el que las olas están aseguradas todos los días del año al generar el nuevo sistema Cove de Wavegarden ni más ni menos que 1.000 olas por hora.

La ola olímpica será artificial

El estreno de Slater será en Florida, ya que montará en Palm Beach su primera laguna artificial. Parece que tenemos la nueva ocupación a tiempo completo para estadounidense, que había anunciado que dejaba el circuito de la WSL al término de la presente temporada. Una grave lesión en J-Bay le ha apartado anticipadamente de la competición y le impedirá retirarse con el duodécimo trofeo mundial. La lucha en las apuestas deportivas de bet365 continuará sin Slater y será una entre John John Florence y el brasileño Gabriel Medina en el tramo final del curso. Los dos, de hecho, están llamados a pelear por el número uno en la próxima década de manera regular.

Al circuito profesional la ola artificial llegará próximamente. La WSL ya ha realizado un test, que ganó Medina, en la piscina no abierta para el público de Sltater, por lo que no dentro de mucho será habitual que los riders profesionales tengan que alternar entre playas y piscinas. Sin ir más lejos el surf pasará a ser un deporte olímpico en 2020 y ante las altas probabilidades de que en agosto no hayan olas en Japón, todo apunta a que la prueba de los Juegos Olímpicos de Tokio se celebrará en una de estas lagunas, cuya creación en Japón podría llevar a cabo Wavegarden. La ola artificial es la ola del futuro y ya está aquí. El hombre no puede superar a la naturaleza, pero en ocasiones puede igualarla.

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