Nueva versión del rescate en Somo

Rescate de un surfista en la Playa de Somo, David garcía Ara
"He realizado más de 30 rescates y son cosas que no se hacen para contarlas. Ahora, fastidia mucho leer en un titular que un guardia civil salva a un surfista. El verdadero titular sería que un surfista salva a un guardia civil y a otro surfista".

Al parecer no es oro todo lo que reluce y la versión que dieron las fuerzas de seguridad del Estado no fué precisamente "exacta".


Según David García, propietario de la Escuela Cántabra de Surf y campeón de España de Longboard en el 2001, la versión dada "sencillamente, no se corresponde con la realidad y había allí un grupo grande de testigos que lo pueden confirmar"...

A David le avisaron que había tres personas con dificultades para salir. Se puso el traje y tiró para allí. Cuando llegó se encontró con el argentino que era el que había originado el follón, el guardia civil con una tabla prestada y en bañador y otro surfista que se había animado a ayudar.

David ofreció su ayuda pero el guardia civil, que es socorrista, la rechazó. Cuando vio que no conseguían nada ya que estaban remando contracorriente y cada vez se agobiaba más, les indicó que remasen hacia la izquierda lo que hicieron cuando vieron que era la única salida. Media hora después consiguieron llegar a la orilla gracias a las instrucciones de García.

El problema es que la noticia del guardia civil salvador ha salido en todos los medios. En cambio, de esta nueva pocos serán los que se hagan eco.

Más información en: El Diario Montañés

10 comentarios:

  1. este inventa mas aun que los periodicos y en el periodico de hoy lunes pone si no quiero ser un heroe, entonces para que dice nada al periodico, pura incoherencia, por cierto el golpe se lo dio el guardia civil pero tu tambien te deviste dar uno bueno.

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  2. Es decir, que no sabemos que pasó realmente.
    Tu que parece que estás puesto en el asunto dinos que pasó de verdad.

    Nos vemos,

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  3. Hombre si yo fuera él, aunque no quisiera ser protagonista de la historia, simplemente por el hecho de que un picoleto inutil no se lleve mintiendo encima la fama cualquier cosa.....jeje
    colibri

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  4. Creo que nadie puede negar lo inmensamente loable de arriesgar la vida por otra persona, por salvar la de un desconocido.



    El domingo pasado cometí el gran error de entrar al agua a montar olas con un amigo, en el peor momento que alguien puede elegir para darse un baño, comprometiendo sin querer mi vida y la de los que entraron a sacarme del infierno.



    Calculo desde mi lugar lo incomprensible de leer dos versiones tan distintas de mi rescate, y sonrío sabiendo lo simple de la respuesta.



    Esta es la historia desde mi punto de vista, mi desesperación, mis mareos y mis calambres de agua salada, con ayuda de los recuerdos de quienes estaban en la playa:





    Entramos al agua a las seis de la tarde, dejando a mi mujer resguardada de la llovizna en un bar, bromeando sobre el fuerte viento y lo raro de la playa de Somo sin surfers -solo un par de kitesurfers rompían la soledad-.

    Durante un rato intentamos agarrar un par de olas desastrosas y decidimos volver a la arena al ver que el mar nos complicaría la salida. Empieza el largo camino hasta la orilla, muchos minutos y varios intentos sin éxito; por fin una masa inmensa de agua nos cubre y pierdo de vista a Manu; me preocupo y dejo de nadar hasta que lo veo en la playa, haciendo señas con su tabla. Ha sido inmensamente más fuerte que yo y ya he perdido una buena racha de olas.



    Ya más tranquilo me digo “a seguir remando que es hora de ir a casa” y peleo un rato más. Después de varios minutos me agoto de nadar y empiezo a sentir frío, un calambre me endurece las piernas y me doy por vencido, pensando lo absurdo de todo, y repitiéndome sin mucho convencimiento “la primera regla es no desesperar”.



    Mientras, alertada por Manu, mi mujer ya ha pedido ayuda a unas personas que llaman a la guardia civil y mi amigo intenta entrar al mar a ayudarme; el cansancio lo vencería y le hago señas para que vuelva a la orilla. Desde el agua veo gente que se empieza a reunir y muevo los brazos en alto.



    En ese momento, acude a la playa Marcos (quien no supe que se trataba de un guardia civil hasta que me lo dijeron en el hospital); al verme se quita el traje y se tira al agua con la tabla de Manu.



    Dentro del mar, en mi plena “poco controlada” desesperación, veo a alguien casi desnudo acercándose bastante rápido con la tabla blanca; al llegar a mi me tranquiliza y me pregunta que pasó; me explica que hacer y me promete la tierra firme. Se baja de la tabla y rema por los dos para acercarnos a la rompiente mientras se me pasa el cansancio muscular y el calambre.

    Intentamos salir durante unos 15 minutos, me caigo un par de veces y me ayuda a subir a la tabla.

    Al rato llega un hombre con patas de rana (quien sería el danés) y nos ofrece ayuda, y unos minutos más tarde “Capi” David García (a quien tampoco conocía).



    En algún momento mi memoria se pierde, entre gritos y tensión, y me encuentro remando con los tres en un Cantábrico cada vez más agreste y lleno de viento, sintiendo la fuerza de la corriente que nos arrastra.



    Entre la confusión y la preocupación por mi estado deciden para donde ir, y como hacerlo; Capi es buen conocedor de la playa y sus corrientes y nos explica por donde. Yo me limito a intentar obedecer; me caigo de la tabla estúpidamente cada metro y medio y entorpezco mi propio salvamento. A cada grito de alerta o indicación me respondo en la cabeza “estoy muy asustado, mierda, estoy muy asustado… ”; la tarde se hace infinita… y siento que no salimos más.



    Un Zodiac se acerca pero es muy peligroso y le hacen señas para que no entre.



    El guardia civil se baja de la tabla (que agarra el danés) y se sube conmigo; me empuja a remar con él y obedecemos los gritos de Capi a subirnos a una ola inmensa, mientras este nos empuja de los talones para tomar velocidad. “Esta ola.. esta ola,… esta ola, vamos a por esta… que salimos!!”

    Agarramos una inmensa y llegamos lejos. El danés controla hábilmente las tablas durante todo el recorrido. Sentimos el alivio de casi salir, tocamos la arena con los pies y mi alegría me empuja entupidamente a intentar nadar a la playa, con el agua a la altura del cuello. Marcos me grita que no y el mar nos traga una vez más, otra vez por mi culpa.



    Yo respiro con mucha tensión, y pierdo absolutamente el control; trago agua, y respiro nerviosamente un par de veces más antes de que nos pegue otra ola.

    Capi me tranquiliza, y Marcos grita a las tablas de nuevo, que el danés controla para que no nos golpeen.



    Otra vez los gritos a coro de “a por estaaaa… vamos a por esta… que salimos!!” y siento la velocidad del mar que empuja, otra vez la fuerza en los talones, cuatro brazos en una tabla y siento que una ola gigante nos rompe encima, arrancándome a Marcos de la espalda que me expulsa a la orilla.

    Las tablas se zafan y una de ellas golpea al guardia en la cabeza.



    Son más de las 8 de la tarde, para mí el infierno a terminado… alguien me espera en la orilla y me dejo arrastrar hasta la arena, vomitándole agua en los pantalones.



    Nos trasladan a Valdecilla y dejo de estar alerta…

    He vuelto a nacer.



    Del “después” solo recuerdo borrosos detalles: el inmenso cariño con que me trató cada medico y enfermera/o que me cuidó desde la playa hasta dejar Urgencias, y la atención de cada uno de los que de una forma u otra participaron del rescate. Me doy cuenta del peligro que corrió la gente del Zodiac y me estremece. Gracias a todos ellos.



    La participación de cada uno de los tres que estuvieron en el agua conmigo es digna de aplausos y reconocimiento, estoy vivo gracias a la valentía de tres desconocidos y les estaré eternamente agradecido.



    Este es mi pequeño homenaje a los surfers que todos los años sacan a gente del mar, y la impagable vocación de servicio con que un guardia civil nadó hacia mí sin las garantías necesarias para sobrevivir.



    Gracias a las personas que dieron la voz de alerta.

    Gracias Capi, Danés y Marcos.

    Espero la vida me dé oportunidades de devolver el favor.



    ´turo

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  5. Apoyo bastante el ideal surfista aunque no lo práctico...pero me avergüenza que por el hecho de que sea un guardia civil el que salvó a un surfista, se le descalifique, dando una OPINIÓN de que por el mero hecho de ser surfista...tiene que nadar mejor.

    PUES NO SEÑORES, cierto es que fue el guardia civil quien lo salvó, y no tendría que haber arriesgado su vida, si la gente no fuera tan inutil de meterse donde no se sabe lo que se va a encontrar....

    Lo digo por experiencia porque vivo en Los Caños (Cádiz) y hay mucho tonto que se cree alguien por tener una tablita de surf...y luego, pasa lo que pasa...

    Asi que menos descalificar...que "algunos tienen mucho que callar".

    Un saludo

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  6. Probablemente hay mucho tonto que se cree alguien por tener una tabla de surf, pero estoy seguro de que hay muchos mas tontos que se creen alguien por ir con un traje verde.
    Asi que menos descalificar...que "algunos tienen mucho que callar".

    Un saludo

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  7. David es uno de los mejores surfistas de Espana, por lo tanto posee muchisima experiencia en cuanto a corrientes se refiere.
    Ademas es muy buena persona, yo lo conozco personalmente y no creo
    que inventase semejante historia sin ser cierta. Con que proposito lo haria??, David es conocido es toda Espana, con lo afan de protagonismo no la hace falta..

    Animo David, que los que te conocemos sabemos que, sin haber estado alli, has sido tu el que los sacaste..

    Un abrazo, Valerio.

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  8. Soy de Algorta y poco amigo de picoletos. Pero hay que reconocer que hay de todo en el cuerpo. Creo que el relato del ¨casi ahogado¨es estremecedor,sincero y justo. Ni dá, ni quita importancia a ningún participante en el rescate. ¨CHAPOO¨ para él. Pero estareis de acuerdo conmigo, sin ánimo de ofender, que tiene mas mérito que un picoleto se meta a por alguien, que un surfer campeón de españa, que está harto de surfear. UN SALUDO

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  9. Hola anonimo,

    No es cuestion tener mas merito o menos, ese no es el tema del debate. El asunto es que no se puede decir que uno ha sido el que ha rescatado a un grupo de personas
    sin ser esa persona la que lo ha hecho, y menos en un medio de comunicacion. Y para mas INRI, dice que uno de los que ha sacado es la persona que le ha dado instrucciones a el de como salir de la corriente. Si bien es verdad que hay que valorar el acto de tirarse al agua a intentar rescatar a alguien. Y Si lo hubiese
    dejado ahi, su acto de valentia no se hubiera visto empañado por su mentirijilla mediatica.

    PD: Me encanta tu pueblo, ..y como se come!

    Bueno, un saludo.

    Valerio

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