El adiós de Dane Reynolds


Ya se sabía que Dane Reynolds dejaba el mundo de la competición pero ayer lo hizo oficial desde su página web. En unas emotivas líneas, Reynolds desgrana las razones que le han llevado a tomar esta decisión, da las gracias a todos los que le han apoyado, explica cuál será futuro.

Podéis leer aquí el artículo original (http://www.marinelayerproductions.com/news/article/753), o si lo preferís, leer abajo la traducción libre que he realizado.


Una declaración de independencia

He estado recibiendo presiones de algunas personas y webs para escribir algo, como una declaración oficial respecto a mi salida del Tour. Un guiño. "Una oportunidad de establecer contacto con mis fans," eso es lo que me dicen. La gente quiere saber qué está pasando. Estar al día. Y eso lo puedo entender. Me gusta saber qué está pasando. Estar al día.

Una cosa que tengo que recordar es que tengo un corazón, huesos, músculos, piel, ojos, y dientes. Tengo emociones. A veces actúo de acuerdo a las emociones. A veces pienso y tomo decisiones conscientes. Lo suelo hacer. De hecho, suelo pensar demasiado. Soy una especie de neurótico. Cometo errores, y los asumo. Tengo miedos, ansiedades, inseguridades, y también vicios. Y el contacto con la gente acentúa todas estas cualidades. Probablemente podría usar un poco de disciplina para que estas cosas se fueran, pero en general soy feliz, y disfruto haciendo feliz a otra gente. A veces con tan solo una sonrisa. A veces se necesita mucho más que eso. Trato de ser honesto. Sobre todo conmigo mismo. Sé que soy afortunado. Estoy aquí sentado y tengo pulso, y puedo respirar, y puedo escuchar los pájaros ahí fuera, oigo el zumbido de la autopista, y veo el sol apunto de ocultarse, y es viernes. Esto es suerte. También soy consciente que soy afortunado de otras muchas maneras. Tres marcas me patrocinan y hacen posible que pudea surfear todos los días y viajar y comer y poder vivir en mi casa. A cambio represento a sus empresas de una forma positiva. Y siento que realizo un trabajo decente. Obviamente, eso se podría debatir. El surfing es mi pasión en la vida. Siempre pienso la suerte que tenemos que haya un océano, y no esté ni muy caliente, ni demasiado revuelto, que no esté hecho de ácido que te queme toda la piel. Y la suerte de que el océano se ajuste a la tierra de una manera tan peculiar que permita acercarse a trozos de energía que provienen de miles de kilómetros mar adentro y romper a la velocidad justa para que nosotros, con nuestros pequeños brazos podamos cogerlas un segundo antes de que empiecen a romper. Libres para cogerlas como queramos. Y no hay una, hay millones. Y siguen viniendo. Todas ellas de diferentes tamaños y velocidades. Cada día son diferentes. La felicidad infinita.

Hay, por supuesto, una serie de cosas que se interponen en el camino de la sensación de felicidad: las multitudes, los impostores en Twitter, los locales tocapelotas, los blogeros tocapelotas, los fotógrafos de surf pesados, Chris Mauro y los campeonatos de Rip Curl, sólo por nombrar unos pocos. Es una broma, en realidad no, y además, el surf no es solo felicidad. También es un deporte. Una industria. Y no debemos mezclar los negocios con placer. Al aceptar las condiciones asumo unas responsabilidades. Algunos piensan que una de esas responsabilidades es competir. El ponerme la licra y aplastar a mi oponente... Quizá eso sea lo divertido. No lo sé. Disfruto. ¿Pero, creo en ello lo suficiente para dedicar la mejor parte de mi vida, o eso es irrelevante porque es mi responsabilidad? No tuve que responder a esa pregunta porque una lesión de rodilla en enero la respondió por mi. En el momento que estaba recuperado ya me había ido. Aventura sobre responsabilidad. El suicidio de mi carrera. Un potencial tirado a la basura. Una pérdida de talento. Esos eran los rumores.

En todo esto siempre he tratado de ser constructivo de una forma diferente, viajando a diferentes lugares y exigiéndome más para intentar aprender, crecer y mejorar. No es tan inmediato como una retransmisión de un campeonato, y Dios no lo quiera, es divertido, pero al final es igual de importante, y lo he estado descuidando demasiado tiempo, porque estaba muy cómodo cuando los resultados eran buenos. Para tener éxito en el suf de competición necesitas comprimir tus movimientos en un bonito paquete presentable en 30 minutos. Necesitas eliminar las variables, atar todos los cabos, mantenerte en tu tabla, conocer tu equipamiento, seleccionar las olas. Tratar de repetir los movimientos que han conseguido más puntos. Desde luego, hay excepciones a esto. El full rotation slob air reverse de Kelly Slater en Nueva York. Eso no fue un movimiento depurado, fue épico. Después de eso, en la playa: "Kelly, cómo has hecho slob air reverse!", "ah, ¿Se llama así lo que he hecho? También John John Florence y Gabriel Medina. Tal vez sea cuestión de tiempo que refinen sus actuaciones, pero por ahora estoy impresionado con el éxito en competición a pesar de su inexperiencia. La inexperiencia es buena. Surfear este año en Japón con John John fue esclarecedor. Era como si explorara cada ola como si fuera un nuevo territorio. ¡Yo quiero explorar nuevos territorios! ¡Quiero relajarme! Al final del viaje me sentí mejorado, rejuvenecido, y luego, crack, me rompí las costillas. Casi me ahogué. Otro mes fuera del agua. Otra vez a comenzar desde el principio. Especialmente cuando intentas estar al nivel de John John Florence.

Y aquí estoy. 26 años. Oficialmente fuera del Tour. Un talento desperdiciado. Un potencial tirado a la basura. Rechazo de la responsabilidad. "Todo lo que quiere es sentarse en su casa y jugar con sus lápices de colores y surfear con sus putas tablas raras. ¡Pero espera!¡Pero espera!¡No es verdad! No escuchéis a Chris Mauro. Es un dinosaurio. No lo entiende. Esto puede ser el final como competidor del WCT, pero también es un nuevo comienzo. Siento como si fuera una pelota de baseball. La piel ha sido cuidadosamente descosida y, si tiras del hilo, voy a acabar como un montón de cuerdas tiradas en el suelo. Tal vez, pero entonces podré servir para algo mejor, como un jersey. O quizá algo bonito, como un cuadro cosido a mano de un cervatillo con sus dos hijos bebiendo agua de una cascada. Pero nunca se sabe. Si, me gusta surfear tablas raras, pero también me gusta hacer aéreos y ser agresivo en los cutbaks. Y ser competitivo cuando estás inspirado, pero las clasificaciones y los trofeos no significan mucho para mi. Quiero aprender, quiero hacer cosas, cosas con un propósito, ser productivo. Viajar. Nuevas experiencias. Nuevas sensaciones. Y lo más importante, explorar los límites del surfing. Seguiré compitiendo. Pero no me va a consumir.

Encontrar ese equilibrio será un reto. pero es sólo un paso de una interminable serie de pasos. Una escalera. Es una especie de un gran paso. Demasiado grande para saltar de los más alto. Debo escalar. Con todas las cuerdas y el equipo de seguridad, y esas cosas. Y quizá cuando llegue me arrepienta pero ese es el misterio de la vida, estoy contento de experimentarlo. Y finalmente estoy en deuda con aquellos que han hecho esto posible. Primero con los aficionados que han disfrutado con mi surf de una manera o de otra, porque al final, esta es la única razón por la que tengo la posibilidad de tener un patrocinador que me permita viajar, y comer, y pagar las facturas y continuar sufeando. Segundo a mi patrocinador: Channel Islands creyó en mi desde que tenía 13 años y continuó haciéndome tablas que me permitieron sacar todo mi potencial, y otras que no lo hacía, pero que te permiten valorar cuanta felicidad puedes obtener de una tabla. Gracias a Quiksilver por su apoyo incondicional, renovando el contrato durante un año de incertidumbres y trabajando conmigo con honestidad en la comercialización y promoción de sus productos. También quiero dar las gracias a Vans por elegirme. Cada una de las personas del equipo son mis surfistas preferidos y/o personas, y estoy orgulloso de ser parte de ellos. Hay por supuesto, cientos de personas que todavía tengo que dar las gracias, pero estas son las que me han salido esta noche: mi novia Courtney, por inspirarme, darme una perspectiva, y amarme. Blair, por mantener la vorágine de mi vida en orden. Mis padres, por sus puntos de vista diferentes. No creo que lo hubiese podido hacer muy bien en una familia normal. Mi padre en particular por dedicar innumerables fines de semana a llevarme en coche de arriba a abajo por toda la costa para competir. Fue un gran sacrificio. También a mi madre por promover la creatividad, la valentía, y por tratar de mantenerme siempre a salvo. A mi hermano Brek por enseñarme con humildad desde una edad muy temprana. Mis abuelos, por ser seguramente mis mayores fans en la tierra. Particularmente a mi abuela Bonne y papa Chuck, que venían a cada campeonato de surf en la costa oeste. Estaban allí a las siete de la mañana para tener un buen sitio donde aparcar, incluso cuando competía a las 3. También a mi abuelo Bob por regalarme su cámara Super 8 cuando cumplí los 18 y me inculcó un hobby de por vida.

Dane

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