Shawn Alladio

No sabía quién era Shawn Alladio hasta que he leido un artículo del periódico Noticias de Gipuzkoa. Alladio es una especialista en seguridad en eventos de grandes olas, que tiene su propiea empresa de seguridad maritima y que ha entrenado a más de 200 surfitas de olas grandes
En este artículo se describe como escapa de una serie con olas de cerca de treinta metros de altura.


ZARAUTZ. “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Siempre. ShawnAlladio es fiel ejemplo de esto. Ella es estadounidense, y es la encargada de la seguridad acuática entodos los eventos de olas grandes. Su experiencia y coraje en mares gigantes le hacen la número 1 del mundo. Ha entrenado a más de 200 surfers de olas grandes en la seguridad del uso de los jetskis y los rescates acuáticos. Presente con su empresa de seguridad marítima K38 en todos los big challenges es conocida y respetada por los big riders (surfers de olas grandes): Choone, Doña, Hell Woman, Shawna, Sunshine (Luz del Sol), Shawnie,Maestra o Ángel son algunos de sus nombres o apodos. Ella ha vivido una de las experiencias más fuertes que alguien haya podido sobrevivir en el mar: cruzar a toda velocidad y escaparse por poco de tres olas de aproximadamente 100 pies (unos 30 metros). La propia Shawn relata a NOTICIAS DE GIPUZKOA los peligros a los que tuvo que hacer frente: “Mavericks (en California) está a punto de Shawn Alladio conduce una moto acuática de rescate. FOTO: CEDIDA adoptar su segunda personalidad, cambiar su cara calmada por la más salvaje. Engancho el trailer a la camioneta y me dirijo hacia Half Moon Bay, donde toda la tribu surfística se empieza a reunir.La niebla y el océano parecen cobrar vida. El ambiente es siniestro. Las llamadas desde las islas hawaianas comienzan a sonar en los teléfonos. Las probabilidades de olas gigantes también aumentan. El océano comenzó el día arrastrándose lentamente y golpea duro,como un pulso que quiere escupir sangre.La quietud se transforma en acción. Las tablas se parten, los surfistas abrazan el agotamiento y la zona de surf se complica a medida que las olas crecen. Miwave runner tiene poco combustible. Pasé la mañana corriendo, en un movimiento triangular, recuperando tablas perdidas y rescatando gente. Son casi las 11.30 horas y tengo que ir a la costa, pero antes compruebo que todo esté bien con nuestro grupo de rescate, que nadie esté en problemas. En la zona de surf veo que mi amigo Eraldo remonta enla moto a CarlosBurle.No hay nadie allí cuidándoles. No quiero dejar la zona sin cuidado en caso de que los surfistas tengan problemas, así que me apresuro a volver. Llegan mis compañeros Paul y Jonathan Cahill –JC–, compañeros de mi equipo de rescate. Entramos.En la zona interior las olas llegan a los 10 metros, paredes insanas, gigantescas. Paul se queda controlando en la laguna, que es el espacio entre entre la orilla y la primera rompiente. JC viene conmigo al outside (zona exterior donde rompe mucho más grande)”. “Vienen seis olas –continúa– y no podemos hacer otra cosa que rezar. Veo que estamos muy adentro del mar, en aguas muy profundas. Intento todo el tiempo encontrar una ruta de entrada y salida, manteniendo mis ojos fijos en el agua, pero ... ¿dónde está el agua? Algo avanza demasiado rápido…Viene una fina línea blanca.Froto mis ojos. No puede ser. De inmediato busco una ruta de escape hacia el canal, pero el canal ya no existe más. Acelero el wave runner al máximo, metiéndome de lleno en una lucha contra el viento. Nos movemos a velocidad máxima hasta la cara de la ola. Estoy segura de que si pasamos, estaremos a salvo. Enfilo en dirección al pico y al pasar por la cresta suelto un poco el acelerador para entrar en caída libre con un wave runner de 700 libras (317,5 kilos).Pero viene otra ola,más grande que la primera. La situación se pone fea pues tres olas más vienen detrás. Zigzagueo con el wave runner entre una y otra ola. El ruido estremece mi alma. Ahora no siento nada. Los pensamientos corren huecos por mi mente, estoy preocupada por JC. Miles, los recuerdos pasan en cámara lenta e inundan mis rápidos pensamientos. El shock convierte el tiempo en momentos definidos.Mantengo silencio y el océano vuelve a tranquilizarse. Las olas pasaron.No hay más.Aquí está JC.Enla orilla la gente nos estaba esperando. Llega uno y nos dice: No estábamos seguros si podíais ver las olas que venían atrás. Debían tener más de 100 pies. No sabíamos si iban a lograrlo o no; la última estaba muy parada, y vosotros ibais para arriba. Lograron pasar por muy poco, ¡pasaron por encima del labio!”. Una vez en tierra firme, Shawn se dio cuenta del peligro que había corrido: “Repasé la película en mi mente y se ve bien fea. Jonathan y yo conversábamos sobre la magnitud de las fuerzas a las que acabábamos de sobrevivir. Nos dolían los pies, teníamos las mentes entumecidas y por poco no perdimos el conocimiento. Más tarde volvimos al agua para darle apoyo a nuestro equipo de rescate. Los problemas surgen en las olas grandes y teníamos que estar allí, o seguíamos adelante con nuestro trabajo o parábamos para siempre. Fue un milagro, acabábamos de pasar por el umbral de la vida. Todavía puedo sentir el olor del miedo. Confío en el poder de Dios”. Shawn anima a las mujeres a que no se sientan cohibidas en una actividad mayoritariamente masculina: “No eres un género con limitaciones, eres una persona. No compitas con los hombres, sino contigo misma. Haz lo que te dé miedo a hacer. Luego mirarás atrás y te darás cuenta de que estás comenzando una aventura en la vida, donde las únicas fronteras son las que vas cruzando”.

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