El pasado 30 de junio, este barco volvía de una salida a ver una plácida y romántica puesta de sol en Honolulu, Hawai. Pero había que volver a puerto. El destino quiso que, justo cuando iban a entrar a puerto, llegase la serie más grande del día. Pericia y suerte hicieron que lo peor que sucediera fuera la saltada al surfista.