
Natxo no soltaba prenda, no quería decir dónde estaba pero, tras meses de búsqueda en Google Maps, Riera creyó haberla encontrado. Fueron pacientes esperando las condiciones indeales para surfear esta ola, y seis meses después vieron que un gran swell iba a chocar contra sus costas. Era el momento indicado.
Arnau voló con Aritz hasta allí, donde horas después se encontrarían con Indar y Rubén. Lo que se encontraron fue una derecha potente, orillera, y perfecta sobre un fondo de arena y casi nadie en el agua. Sus sueños se hicieron realidad.