
El surfista Leon Glatzer, costaricense, se desquitó con una buena sesión, no perfecta ni mucho menos, de su confinamiento de tres meses.
Personalmente, esta es una ola con la que tengo cuentas pendientes desde hace casi una década. Era uno de los destinos que debíamos visitar en nuestro viaje al país, pero el oleaje del suroeste no dió señales de vida en las dos semanas que pasamos allí y nos volvimos a casa sin poderla catar.