Mientras las mayoría de los mortales debe conformarse con una semana o quizá dos de surfari, Jackson Dorian, el hijo del mítico Shane Dorian, destinado ya a revolucionar el mundo del surfing, se pasó nada más y nada menos que dos meses en Indonesia.
Entre Bali y el norte de Sumatra, Dorian estuvo surfeando junto con otras grandes promesas del surfing internacional.