
“En la última marejada del sur tuvimos que tomar la difícil decisión de dejar atrás bombas de 8 a 10 pies y enfrentarnos a un viaje en canoa de 7 horas para intentar un épico Greenbush. Son esas decisiones de último minuto, de las de todo o nada. Es dejar la comodidad y viajar a lo desconodido. ¿Mereció la pena? ¡Sin duda!”, asegura el surfista.