
Sin música, sin florituras, este vídeo solo muestra a los surfistas estrellándose contra la arena.
Cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. construyó en los años 30 el espigón para mejorar la seguridad del puerto de Newport después del trágico ahogamiento de un joven con polio, nadie se dio cuenta de que habían creado una de las olas más violentas y espectaculares del planeta.