
Si alguna vez has intentado surfear sin quillas te habrás dado cuenta que no es precisamente fácil.
Prácticamente, no tienes control sobre la tabla y para hacer algún giro controlado tienes que tener muy bien posicionado el centro de gravedad en la tabla, y agacharse. Sí, es díficil pero tremendamente divertido.
Aquí tienes un ejemplo de una sesión en Rainbow Bay, muy cerca de Greenmount, en el Gold Coast australiano.