¿Es justo que surfistas hawaianos participen en el CS en Pipe sin haberse clasificado?

Wave 25Pipe  TYH3632 Tony Heff Mi ola, mis reglas. La decisión de la WSL de realizar unos trials en el Lexus Pipe Challenger, ha casusado tanta sorpresa como indignación entre muchos.


Resulta que el WSL se ha dejado convencer por los surfistas locales de Pipek, para realizar unos trials anteriores a la primera ronda del Lexus Pipe Challenger. Eso sí, solo para la categoría masculina, de la femenina, nada.

 

El Pipe Challenger vuelve a colocar al surf en una de esas encrucijadas incómodas que la WSL arrastra desde hace años. Sobre el papel, es una prueba decisiva del Challenger Series, el circuito en el que los surfistas se juegan el acceso al CT después de una temporada entera viajando, compitiendo y sumando puntos. En la práctica, Pipe nunca ha sido una sede neutral. Y este año, menos todavía.

 

La WSL anunció primero la entrada de varios surfistas del CT al cuadro del evento. Nada nuevo. Está permitido y registrado en las normas de la competición. Se ha hecho desde siempre. Pero pocos días después llegó el verdadero giro: 20 surfistas locales hawaianos entrarían en competición tras unos trials específicos, de los que saldrán 10 wildcards para el cuadro masculino del Pipe Challenger.

 

Nombres como Billy Kemper, Mason Ho, Zeke Lau, Jamie O’Brien, Makai McNamara o Koa Rothman no son invitados decorativos. Son especialistas absolutos en Pipe. Surfistas que conocen cada pico, cada corriente y cada margen de error en una de las olas más exigentes del planeta.

 

Fuera, se han quedado surfistras que sí han competido en el CS y en el QS, que conformaban la lista de espera.

 

Para los competidores del CS, Pipe no es un evento simbólico ni una celebración cultural. Es un una prueba determinante que podría marcar de manera significativa su futura profesional. Meses de competición en distintos continentes desembocan en Hawái, donde una o dos mangas pueden marcar la diferencia entre llegar a la élite, o volver a empezar de nuevo.

Estos locales no han pasado por el proceso clasificatorio, no han hecho el recorrido por el QS para llegar al Challenger y, sin embargo, se incorporan a un evento.

 

No es una cuestión de nivel —nadie discute el talento de los hawaianos—, sino de equidad competitiva. El sistema pierde coherencia cuando a última hora se añaden obstáculos que no existían en el resto del circuito. ¿Se pueden cambiar las normas a mitad de carrera?

 

Pero reducir el debate a una simple injusticia sería incompleto. Pipe no es una playa más del calendario. Es un spot con identidad propia, con una comunidad que históricamente ha defendido su espacio y su forma de entender el surf.

 

Billy Kemper lo explicó con claridad tras lograr que el alcalde de Honolulu ampliara el permiso del evento para incluir una ronda exclusiva de locales: así era antes, con trials de Pipe, con surfistas de la zona ganándose su sitio en el agua. Para muchos en Hawái, un Pipe sin hawaianos no es Pipe.

 

No olvidemos que la prueba del CT sí tiene trials desde siempre, pero esto ha sido una sorpresa.

 

La polémica no es nueva y no será la última. Pipe siempre ha sido un lugar donde muchas cosas son diferentes, incluso las normas. 

 

 

 

1 comentario:

  1. Pues pasa lo mismo cuando en una prueba del CT tienen invitados con wild cards o hay trials con los surfistas locales. Son ajenos a la competición general, solo participan en esas pruebas y pueden eliminar a algún surfer del CT que si se está currando el circuito. Nada nuevo bajo el sol y muy injusto

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