Peaches: Cuando el surf femenino reclamó su sitio en el pico
Hubo un momento, a caballo entre el final de los 90 y el estreno de Blue Crush en 2002, en el que el surf femenino dejó de ser el "relleno" de los campeonatos para exigir el sitio que le correspondía. No fue un cambio de imagen corporativo; fue un asalto al poder liderado por un grupo de mujeres que surfeaban con más garra que muchos en el CT. Las llamaban las Peaches.
Si hablamos de esta era, hablamos de nombres que hoy son instituciones. Lisa Andersen ya había pavimentado el camino con su estilo impecable y esos cuatro títulos mundiales que gritaron al mundo que se podía tener una técnica fluida y gan. Pero tras ella, hubo más.
Rochelle Ballard no se conformaba con hacer giros; se metía en los tubos más gordos de North Shore con una determinación que dejó boquiabiertos a muchos locales de Pipeline. Junto a ella, Layne Beachley demostraba que el surf de olas grandes no tenía género, acumulando títulos mundiales como quien colecciona sellos.


Estas sembraron un camino, pero las de ahora han pegado un salto en calidad espectacular. Erin Brooks, Caity Simmers y compañía están enseñando que las mujeres pueden surfear igual de bien que los hombres.
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