Miguel Blanco presenta un nuevo cortometraje nacido de un viaje de surf impulsado por una idea simple, casi obsesiva para cualquier surfista: encontrar olas perfectas, solo, lejos de las multitudes.
En un momento en que la mayoría de las mejores olas están saturadas, queda una pregunta: ¿siguen existiendo olas vacías e intactas? Esa es la búsqueda que llevó a Miguel y a su equipo a remotas costas africanas, donde cada sesión guardaba la promesa de algo inolvidable.
"Tuvimos la suerte de estar en el lugar y el momento adecuados", comenta refiriéndose a la larga derecha que recorría una franja de arena desierta durante cientos de metros. "No podía creerlo. Agua cristalina, arena amarilla brillante, ¡perfecto!"
Por cierto, esta no es la primera vez que vemos esta ola en un vídeo. ¿Os suena?