El surfista hawaiano ha confirmado que finalmente pasó por el quirófano para tratar un pterigión avanzado, una afección conocida popularmente como "ojo de surfista". El propio O'Brien reconoció que llevaba años postergando la operación, a pesar de que el malestar era constante.
Según contó en redes sociales, sus ojos habían estado irritados y enrojecidos de forma prácticamente permanente, y cada visita al médico terminaba con nuevas excusas para retrasar la intervención. El problema, sin embargo, fue a más: O'Brien empezó a notar que le costaba distinguir con claridad las olas que se acercaban, e incluso tareas cotidianas se volvieron difíciles. Contó que le asustaba pensar en cómo enfrentaría el invierno en Pipeline con, prácticamente, un solo ojo funcional.
Ese iedo terminó de convencerlo de operarse.
Según cuenta el propio O'Brien, el médico le advirtió que su caso era mucho más grande de lo habitual entre los pacientes que atiende semanalmente. El procedimiento consistió en retirar el tejido del pterigión, tomar un injerto de piel de la parte superior del globo ocular para cubrir la zona afectada y cerrar con ocho puntos.
Una semana después de la cirugía, O'Brien reconoció que apenas podía abrir el ojo y que el proceso ha sido más duro de lo que esperaba.
O'Brien calcula que podría estar entre seis meses o más sin poder surfear ni salir a pescar, dos de sus actividades favoritas, aunque aclaró que el plazo definitivo dependerá de cómo evolucione la cicatrización. Pese a las molestias, se mostró aliviado de haber finalmente afrontado la operación y confía en recuperar por completo la visión.
Por ahora, el mensaje del carismático surfista de Pipeline es simple: ir día a día y dejar que el ojo sane.
¿Qué es el pterigión?
El pterigión es un crecimiento anómalo, de aspecto rojizo o blanquecino, que se origina en la conjuntiva y avanza sobre la córnea, generalmente desde el lado más cercano a la nariz. Es especialmente común entre personas de ojos claros que pasan muchas horas expuestas al sol, el viento y el agua salada, por lo que resulta frecuente en surfistas de larga trayectoria. Cuando el crecimiento es extenso, puede generar molestias como lagrimeo, sensación de cuerpo extraño y, en los casos más avanzados, comprometer la visión.
La recuperación exige evitar por completo el contacto del ojo con agua durante la primera semana —incluida el agua de la ducha— y mantenerse alejado del mar durante al menos un mes. Además, la tasa de reaparición del pterigión ronda el 50%, lo que convierte a esta cirugía en un procedimiento que no debe tomarse a la ligera.
