Tahiti es más que Teahupo'o, siempre lo he dicho, y esta es la prueba que demuestra que se pueden encontrar otras olas casi igual de complicadas y perfectas más allá del muro de calaveras.
Dos olas diferentes: la primera algo menos violenta y con aguas como el chocolate, la otra más cercana a lo que muchos se imaginan que es la Polinesia Francesa.