5 destinos originales para hacer surf en Europa

Se acerca el buen tiempo y, con él, la temporada de playa. Los meses de primavera y verano sirven para que las costas se llenen de surfistas deseosos por entrar en contacto con las olas. Es por ello que GoEuro, el buscador y comparador de viajes afincado en Berlín, ha tenido la iniciativa de publicar una selección de playas donde poder disfrutar de todos los encantos de esta disciplina. En ella ha destacado las que vienen a continuación.


La Praia do Nazaré, situada en Portugal ha sido testigo de las olas más grandes jamás surfeadas, pero muy cerca de ahí hay olas perfectamente asequibles al nivel medio. Son olas que rompen sobre fondos de arena, y aunque suelen estar concurridas, no están tan masificadas como otras zonas del estado portugués.

También en la Península Ibérica encontramos una propuesta a tener en cuenta con las playas de Tarifa, en la costa gaditana. Ubicadas en el lugar donde confluyen el Mediterráneo y el Atlántico, sus 30 kilómetros de arena blanca son un auténtico edén para un surfista. Y aunque suele haber todo tipo de practicantes, el tipo de viento que sopla por allí hace que también se practiquen variantes como el kitesurf o el windsurf. Y sin dejar España, Somo, en Cantabria, también merece distinción. Este bonito pueblo, muy cerca de Santander, mantiene una afluencia de asistentes constante durante toda la temporada. Con la marea llena se consiguen allí muy buenas olas.

De la Europa continental, GoEuro destaca dos en la lista de las mejores playas surfistas. Por un lado, la zona de Las Landas, situada en la costa atlántica de Francia. Una extensión de más de 100 kilómetros que es, además, la imagen de muchas marcas de surf. Su gran atractivo es que tiene playas con todos los niveles de dificultad. Es muy recomendable recorrer Las Landas de sur a norte. Pero si lo que queremos es una experiencia sui generis, sin duda hemos de optar por el río Isar, en Múnich. Cuesta imaginar un espacio habilitado para el surf en una ciudad sin salida al mar, pero lo cierto es que en el cauce de este río bávaro hay un punto, el canal de Eisbach, donde se generan olas. Un fenómeno que ha ganado enteros desde que se legalizó su práctica hace un par de años. Hablamos, no obstante, de una experiencia destinada a usuarios expertos.

Y de las islas del norte de Europa surgen dos propuestas poco comunes, pero no por ello exentas de encanto. En primer lugar, Lunan Bay, en Escocia. Un paraje sin masificación, rodeado de dunas y vegetación y que ofrece actividades alternativas al surf como el avistamiento de aves. Surcar sus olas sobre una tabla también requiere un alto nivel de experiencia. No hay que olvidar que, tanto en las propuestas continentales como en ésta de Lunan Bay, el agua suele estar a temperaturas bajas o muy bajas.

Aunque para acudir al extremo en ese aspecto siempre nos quedará Islandia. En una ubicación conocida como Reikjanes se puede surfear bajo la luz de la aurora boreal y rodeado de hielo. Hablamos de una experiencia vivida a temperaturas que pueden bajar de los 20 grados negativos, con lo que es innegable que no sólo se requiere una óptima preparación técnica sino también física. Aunque, eso sí, quizá sea una de las mayores historias que podamos explicarle a nuestros nietos.

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