Mientras la semana pasada nos chupábamos el dedo en el Cantábrico, el Mediterráneo recibía la primera marejada potente de la temporada.
No es que fuera un mar perfecto, ni mucho menos, algo de mar de viento, y periodos bajos, pero surficiente para que muchos pacientes surfistas pudieran disfrutar otra vez de las olas.
No es que fuera un mar perfecto, ni mucho menos, algo de mar de viento, y periodos bajos, pero surficiente para que muchos pacientes surfistas pudieran disfrutar otra vez de las olas.
