
Construyó dos tablas de surf, las dos con bordes afilados y ángulos de 90 grados, y luego se las llevó a la playa para probarlas junto con Curren Caples, surfista aficionado y skater profesional.
Pese a lo feas que eran, los dos puedieron sacar unos cuantos giros con ellas. Y es que a Reynolds le puedes dar la puerta de tu casa, y te sacará un aéreo.