Tim Bonython es uno de los realizadores más renombrados de Autralia, incapaz de resistirse a presenciar en primera persona las olas más grandes y temibles del planeta. Y no creo que haya una más terrible que Shipstern Bluff, Tasmania. Aquí van casi 20 minutos de bajadas al límite, caidas espeluznantes, y tubos donde perfectamente cabe una furgoneta.