
El vídeo, de casi cuatro minutos, muestra a los dos mamiferos interactuar de alguna forma con los surfistas. La pequeña cría es la que más se acerca, e incluso uno de los surfitas trata de tocarla alargando su brazo.
La imagen fue captada por la fotógrafa Dominique Taylor, que se encontraba en la zona con un dron cuando se encontró con la escena. En un primer momento pensó que la enorme ballena era una roca, pero rápidamente se percató de la escena que estaba grabando.
Esto solo puede pasar en Australia.