El mayor temporal de olas en los últimos quince años en el Mediterráneo
La borrasca Harry ha convertido el Mediterráneo en un escenario impropio de este mar normalmente contenido. Desde Barcelona a Alicante, de Sicilia a Malta, el temporal ha dejado una estampa común: olas sólidas, viento violento y daños en primera línea de costa.
En la costa catalana, el oleaje ha superado con facilidad los cuatro metros en mar abierto, obligando al cierre total de playas, espigones y paseos marítimos. Barcelona activó la fase de emergencia de su plan municipal, mientras Salvamento Marítimo protagonizaba rescates en condiciones límite, como el de un surfista evacuado en helicóptero cerca de Port Ginesta, en Sitges. Bandera roja, accesos bloqueados y prohibición expresa de actividades acuáticas. Pero aun así hubo gente que entró al agua y triunfó.
Más al sur, Valencia y Alicante también han sufrido el embate. Daños en infraestructuras portuarias, paseos castigados por el rebose del mar y una mar de fondo que, pese a su violencia, dejó las mejores olas en años.
El temporal no se quedó en la Península. En Cerdeña, el mar golpeó con fuerza la costa oeste y norte, con cierres de puertos y cancelaciones marítimas. Sicilia y Malta vivieron jornadas de viento cruzado y oleaje potente, con episodios de inundaciones costeras y daños en embarcaciones.
El italiano Roberto D'amico reconoció no haber visto jamás el mar así en las cercanías de Roma: "Nunca escuché tal poder en nuestro mar. Fue aterrador hoy. 6000kJ se sabe que solo se vive en ciertos lugares del océano, con el ciclón HARRY ha heco mucho, mucho daño. Fue un día que recordaremos toda la vida".

Un buen baño cada 15 años
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