En febrero, Rob Kelly planeó un viaje a Japón para visitar la fábrica de su patrocinador de trajes de neopreno, BeWet.
Tras la visita increíble a la fábrica y una sesión de surf con el equipo local en Chiba, volaron a Hokkaido con la esperanza de encontrar olas en su hermosa costa nevada.
El objetivo era probar los trajes de surf en condiciones extremas, pero, curiosamente, era en su casa en Nueva Jersey, el escenario perfecto para hacerlo: Se esperaba la llegada de una gran marejada durante la peor tormenta de nieve en años.
“Nunca se te ocurriría interrumpir un surfari solo para volver a casa a surfear en Nueva Jersey, pero esto se perfilaba como justo lo que esperábamos encontrar en el norte de Japón”, describió Kelly.
Así que cambiaron los billetes y volvieron a casa en medio de una intensa ventisca que derribó árboles y alargó el trayecto entre el aeropuerto y su casa en unas cinco horas.
Pero después de la tormenta, llega la calma. El viento paró y las boyas seguían marcando cuatro metros y periodos de 11 segundos. Tenían que entrar al agua, aunque estuviera a tan solo 3º C.
“Eran olas grandes, salvajes, con mucha deriva y viento, pero directamente mar adentro, con tubos de color marrón oscuro perfectamente formados que contrastaban con la pared blanca de nieve que llegaba hasta la zona de surf. Cuando tienes tanta nieve y tanto viento, se convierte en un desafío único, como intentar hacer snowboard sin gafas”, recuerda Kelly.
Un verdadero reto.