Florence hizo suya la frase de Amelia Earhart: «Lo más difícil es tomar la decisión de actuar. Lo demás es solo perseverancia.»
"Durante toda mi vida, el camino estuvo trazado con una claridad absoluta: competir, surfear y ganar un título mundial. Desde que era un niño, esa fue la meta que dictó mi ritmo. El circuito profesional ofrece una comodidad engañosa; aunque es exigente, es predecible. Sabes dónde estarás cada mes, año tras año. Sin embargo, llega un momento en que el verdadero desafío no es ganar la siguiente manga, sino tener el valor de alejarse de lo conocido para intentar algo completamente nuevo".
Nuestra meta ahora ha cambiado. Ya no se trata de trofeos, sino de aprender a cruzar océanos. Hay una sensación surrealista que te invade cuando estás en medio del mar, a miles de kilómetros de cualquier lugar, impulsado únicamente por la exploración y la curiosidad. Es ese sentimiento de no saber qué hay a la vuelta de la esquina lo que nos mantiene despiertos.
Vivir en un barco con mi familia ha transformado nuestra perspectiva de lo que significa un "hogar". Mientras que una casa permanece estática, la nuestra se mueve constantemente. No todos los días son amaneceres perfectos; nos enfrentamos al viento, al clima y a los imprevistos técnicos. Desde limpiar aceite de pescado que explota por todo el barco hasta jugar a la "comida misteriosa" porque las etiquetas de las latas se han desprendido, la vida en el mar es un ejercicio constante de resolución de problemas.
A los niños que miran al mar con sueños de grandeza, mi mejor consejo es este: disfruta de lo que sea que hagas y de lo que te rodea. No se trata solo de la playa o de la técnica, se trata de la gente y del entorno. La meta es aprender, explorar y nunca perder la capacidad de asombro.
Al final del día, aunque el barco se mueva y las situaciones lleguen a los extremos en cuestión de minutos, la oportunidad de ver el mundo desde esta perspectiva es algo que nunca imaginé posible. Estamos cruzando océanos, no solo para ver qué hay al otro lado, sino para descubrir una forma de vida totalmente nueva.