Una galerna, una repentina tormenta de viento y lluvia azotó la playa de Hendaya el pasado sábado 12 de julio.
En cuestión de minutos se pasó de una plácida jornada veraniega a un infierno con vientos de hasta 100 km/h y un descenso drástico de la temperatura de casi 10 grados en cuestión de minutos.
El viento giró rápidamente al oeste, aumentó con fuerza y provocó un descenso acusado de las temperaturas, además de empeorar el estado de la mar.
Los bañistas, sorprendidos, huyeron rápidamente, mientras que las sombrillas y las toallas fueron arrastradas por el viento.
Este fenómeno, característico del Cantábrico, se produce cuando una masa de aire más fresca avanza con rapidez por el litoral y desplaza al aire cálido acumulado previamente. Su llegada puede generar rachas intensas, oleaje y una pérdida repentina de visibilidad.