Ecologistas vs Gemswell: ¿Cuanta agua gastará el Wavegarden de Madrid?

wavegarden madrid

Repasamos los números de la laguna de olas que Wavegarden levanta junto al Metropolitano.

El proyecto de la laguna de olas en Madrid ha saltado en las últimas semanas a los medios generalistas. Todo comenzó con un artículo publicado en El País titulado "La piscina de olas más grande de Europa lleva la discordia a un distrito de Madrid: “Es un despropósito”" publicado el 19 de agosto que levanto algunas ampollas al dar voz a los más críticos con el proyecto del Atlético de Madrid. Cinco días después, el digital Eldiario.es publicó las declaraciones del directivo de Gemswell Ventures, Sergio García Castillo, en el que aseguraba que el proyecto cumple “todos los requisitos”.

Vamos a darle una vuelta al asunto y ver, desde mi perspectiva, qué es verdad y qué no, y además comparar este proyecto con instalaciones similares en España para darnos cuenta de lo grande que es.

La laguna de olas artificiales que se construye junto al Metropolitano con tecnología Wavegarden, se vende como la instalación más grande de Europa: 23.000 metros cuadrados de lámina de agua, más una playa artificial de 5.500 metros cuadrados. 

Credit (Foto: Atlantic Park in Virginia Beach) 

Pero esta vez no nos quedamos solo con el número. Porque hay dos versiones de esta historia, y conviene contarlas las dos.

Una piscina olímpica homologada mide 50 x 25 metros con una profundidad mínima de 2 metros: 2.500 metros cúbicos de agua.

La laguna de Gemswell almacenará entre 30.000 y 32.000 metros cúbicos de agua potable, según a qué fuente se consulte. Traducido a la unidad de medida oficial: entre 12 y 13 piscinas olímpicas llenas hasta el borde, de golpe, antes de que nadie haya cogido una tabla. El agua, además, tiene que ser potable por narices: la normativa española no permite usar agua regenerada para fines recreativos, así que todo sale del grifo del Canal de Isabel II.

Lo que dice la Plataforma Ecologista Madrileña

 Credit (Foto: Atlantic Park in Virginia Beach)

Según los cálculos de la Plataforma Ecologista Madrileña, hechos a partir de datos de evaporación en lámina libre de la AEMET, la laguna perderá al año unos 32.200 metros cúbicos solo por evaporación —una cifra que, por sí sola, ya supera el volumen total que cabe en el tanque, un 7% más—. En los meses de verano, la evaporación diaria podría alcanzar los 184.000 litros (184 metros cúbicos): sin el suministro constante del Canal de Isabel II, la laguna se secaría por completo en poco más de cinco meses. Sumando purgas, limpieza, salpicaduras y el consumo del propio edificio (hotel, restauración, vestuarios), la estimación total de la plataforma se sitúa en unos 42.000 metros cúbicos anuales: el equivalente al gasto doméstico de más de 800 personas durante año y medio. En piscinas olímpicas: hasta 17 al año, solo para mantener a flote una instalación de ocio a 300 kilómetros del mar más cercano.

María Ángeles Nieto, portavoz de la plataforma, no se anda con rodeos y lo resume en una palabra en la entrevista concedida a El País: "despropósito". Su argumento va más allá del agua: apunta que el proyecto arrastra un hotel, restauración y más aglomeración de tráfico y ruido en un barrio que, según denuncia la asociación vecinal Las Musas-Las Rosas de San Blas, ya tiene problemas de aparcamiento sin necesidad de sumarle 500.000 visitantes anuales.

Lo que dice Gemswell

Sergio García Castillo, managing director de Gemswell Ventures, defiende en Eldiario.es que la gestión del agua "ha sido una prioridad desde las primeras fases del proyecto" y describe la laguna como un circuito cerrado: tras el llenado inicial, el agua se trata y se reutiliza de forma continua, sin necesidad de vaciarla durante el funcionamiento ordinario. A eso suman impermeabilización técnica de alta resistencia, un sistema de drenaje "en espina de pez" para recuperar filtraciones, monitorización de fugas en tiempo real, botaolas perimetrales para frenar las pérdidas por salpicadura y sistemas de captación de agua de lluvia. El proyecto cuenta además con la certificación BREEAM en nivel Very Good y ha obtenido, según el Atlético de Madrid, una validación positiva del principio europeo DNSH (Do No Significant Harm) por parte de un experto independiente.

Todo eso es verdad, probablemente. Y también es, en gran medida, irrelevante para el problema que denuncian los ecologistas. Porque "circuito cerrado" describe qué le pasa al agua dentro del sistema de filtrado y tratamiento —que no hace falta vaciarla y volverla a llenar cada semana—, pero no cambia un hecho de física elemental: 23.000 metros cuadrados de lámina de agua expuestos al sol y al aire de Madrid en julio se evaporan, la llames "circuito cerrado" o le pongas el nombre que le pongas. Ningún drenaje en espina de pez recupera el agua que se ha ido al aire en forma de vapor. Es la diferencia entre "no perdemos agua por fugas al subsuelo" (cierto, seguramente) y "no perdemos agua, punto" (que es otra cosa muy distinta, y es la que vende el discurso comercial). Los promotores, de hecho, no han desmentido con una cifra propia el cálculo de evaporación de la AEMET; solo lo han rodeado de medidas que atacan otros frentes del consumo.

Fondos europeos, sentencias y una parcela en disputa

Credit (Foto: Atlantic Park in Virginia Beach)El proyecto cuesta 60 millones de euros, de los cuales 15,7 millones proceden del Fondo de Resiliencia Autonómico, financiado con fondos europeos Next Generation y canalizado a través de Buenavista Infrastructure, entidad seleccionada por el Banco Europeo de Inversiones para dirigir dinero hacia "proyectos de desarrollo urbano y de turismo sostenible". Que una piscina de olas que gasta el equivalente al consumo doméstico de 800 personas etiquete su financiación como "turismo sostenible" es, como mínimo, curioso.

En noviembre de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló parcialmente el plan especial urbanístico que amparaba parte de la Ciudad del Deporte, por no motivar suficientemente el cambio de uso ni haber realizado la evaluación ambiental estratégica correspondiente, el mismo argumento, evaluación ambiental, que reaparece decenas de veces en el propio texto de la sentencia. El Atlético de Madrid sostiene que la parcela de la piscina de olas queda fuera de ese fallo. El visor urbanístico del Ayuntamiento de Madrid, sin embargo, muestra que sí está incluida. El Ayuntamiento ha recurrido la sentencia ante el Tribunal Supremo, las obras siguen adelante porque nadie pidió su suspensión cautelar, y todo el mundo (promotora, consistorio y ecologistas) sigue de acuerdo únicamente en una cosa: en que no están de acuerdo.

El concejal socialista y geógrafo urbanista Antonio Giraldo pone el contraste sobre la mesa con un dato:  Madrid tiene 25 piscinas públicas para 3,5 millones de habitantes, y en su opinión el dinero público debería ir primero hacia eso antes que hacia "proyectos megalómanos muy cuestionables".

El total, en piscinas olímpicas

Da igual si el número correcto es 38.000 o 42.000 metros cúbicos al año: seguimos hablando de entre 15 y 17 piscinas olímpicas de agua potable, cada año, para una instalación que Wavegarden y sus socios presentan como el ejemplo de eficiencia hídrica en el sector, y que sus críticos presentan como justo lo contrario. La verdad, probablemente, está en que ambas cosas pueden ser ciertas a la vez: es posible que sea, en efecto, el sistema más eficiente del mercado en su categoría, y que aun así siga consumiendo una barbaridad en términos absolutos. Ser el coche que menos consume no te libra de necesitar ir a la gasolinera.

Gemswell no está solo: quién más bebe así en Madrid

Credit (Foto: Atlantic Park in Virginia Beach 1) 

Lo curioso de los 38.000-42.000 metros cúbicos anuales de Gemswell es que, puestos en contexto madrileño, no son ninguna rareza estadística. Hay vecinos de consumo parecido, y algunos incluso más cerca de lo que parece.

El más directo es el campo de golf de La Moraleja, en Alcobendas, señalado reiteradamente por la Asociación Ecologista del Jarama por regarse con pozos que superan con creces su concesión legal. Sus 5,5 hectáreas de césped necesitan, según los cálculos de la propia denuncia, unos 29.000 metros cúbicos anuales —frente a un permiso oficial de solo 7.000—, una cifra que ronda ya el 70-75% de lo que gastará la laguna de olas. La diferencia es que, en este caso, se trata de una infracción administrativa que lleva dos décadas sin resolverse, mientras que Gemswell hace lo mismo, pero con papeles en regla (o al menos con la promotora asegurando que los tiene).

un estudio sobre una urbanización típica de la periferia de Madrid, con zonas ajardinadas y piscina comunitaria incluidas, sitúa su consumo total en apenas 9.017 metros cúbicos al año. Es decir, Gemswell consume, ella sola, lo mismo que cuatro o cinco urbanizaciones enteras con todos sus vecinos, jardines y piscinas de barrio incluidos.

Y si se quiere ir a lo grande, ahí están los propios campos de golf madrileños en conjunto: la treintena de campos de la región consume, según Ecologistas en Acción, unos 8,6 hectómetros cúbicos al año entre todos —una media de en torno a 270.000-280.000 metros cúbicos por campo—, casi siete veces más que Gemswell. Aunque aquí hay truco: la mayoría de esos campos riegan (o dicen regar) con agua regenerada, no potable, que es precisamente el matiz que la normativa española le impide usar a una laguna de olas.

En el resto de España, la piscina de olas tampoco gana

portaaventura

Salir de Madrid solo confirma que el sector del ocio y el turismo en España tiene, en general, una relación bastante despreocupada con el agua, y que Gemswell, dentro de ese paisaje, no es precisamente el ejemplo más sangrante.

PortAventura, en Tarragona, reconoce abiertamente que su complejo "está pensado para devorar más de 400.000 metros cúbicos de agua al año" —diez veces más que Gemswell—, y lo hace, curiosamente, con el mismo argumento retórico: un "circuito cerrado" que conecta su lago de Mediterrània con las atracciones acuáticas del parque, además de un 20-28% de agua regenerada. 

Más al sur, el proyecto de Siam Park en Gran Canaria —de los mismos dueños que el de Tenerife— prevé un consumo de más de 3.500 metros cúbicos al día, lo que equivaldría al gasto de unas 20.000 personas, en una zona de clima semidesértico. Eso es más de lo que gasta todo el municipio de El Veril en un año entero (14.390 metros cúbicos), un pueblo al que, de construirse el parque, le llegaría a la puerta de casa un vecino que por sí solo triplicaría el consumo hídrico local. Gemswell, en comparación, parece hasta comedido.

Y luego está la nieve, que en España también hay que fabricar con agua: Sierra Nevada tiene actualmente permiso para usar 350.000 metros cúbicos al año en sus cañones de nieve artificial —y ha pedido duplicarlo a más de 725.000— para mantener blanca una montaña que, según el propio observatorio de cambio global de la estación, lleva cuarenta años perdiendo nieve de forma natural. Al menos ahí el argumento de "el agua vuelve al río con el deshielo" tiene más de lógica que el "circuito cerrado" de una laguna que se evapora al sol de Madrid.

En resumen: si lo que se busca es la instalación de ocio más sedienta de España, Gemswell no gana ese concurso ni de lejos.

¿Y cuánta gente hay detrás de esos números?

Así que merece la pena cruzar los datos de agua con los de visitantes, aunque las fuentes no siempre digan  exactamente lo mismo.

Gemswell prevé recibir 500.000 visitantes al año una vez esté a pleno rendimiento. Con el consumo estimado por la Plataforma Ecologista (38.000-42.000 m³), eso da una media aproximada de 80 litros de agua potable por visitante y año de funcionamiento del complejo —una cifra que, aislada, no dice mucho, pero que cobra sentido al lado de sus vecinos de sector:

  • PortAventura (los tres parques del resort juntos: PortAventura Park, Ferrari Land y Caribe Aquatic Park) cerró 2025 con 5,3 millones de visitantes, la segunda mejor cifra de su historia. Con sus más de 400.000 metros cúbicos anuales, el consumo por visitante ronda los 75 litros, prácticamente idéntico al de Gemswell pese a que PortAventura mueve diez veces más agua en términos absolutos. Es decir: la eficiencia "por cabeza" es parecida: lo que cambia es la escala del negocio.
  • Siam Park Tenerife recibe alrededor de 1,2 millones de visitantes al año. Con sus 600-700 metros cúbicos diarios de agua de mar desalinizada (entre 219.000 y 255.500 m³/año), el consumo por visitante se sitúa entre 185 y 213 litros, más del doble que Gemswell. La diferencia importante aquí es la fuente: Siam Park no tira del grifo de agua potable, sino que desala agua de mar in situ, lo que cambia el tipo de impacto ambiental (energía de la desaladora y vertido de salmuera, en vez de presión sobre la red de abastecimiento urbano).
  • Sierra Nevada cerró la temporada 2025/26 con 896.241 esquiadores, pese a ser uno de los inviernos más duros meteorológicamente hablando. Con los 350.000 metros cúbicos que tiene actualmente autorizados para nieve artificial (y que quiere duplicar a más de 725.000), el consumo por esquiador ronda los 390 litros —casi cinco veces más que Gemswell—, aunque Cetursa sostiene que ese agua es "no consuntiva" porque vuelve a los ríos con el deshielo, un matiz que no aplica de la misma forma a una laguna que se evapora directamente a la atmósfera.
  • El campo de golf de La Moraleja queda fuera de esta comparación porque es un club privado sin cifras públicas de rondas jugadas o socios activos: su "consumo por usuario" solo lo conocen ellos y, a juzgar por los pozos denunciados, prefieren que siga siendo así.

En litros por visitante, Gemswell no es especialmente derrochador comparado con otras "atracciones", de hecho, se parece mucho a PortAventura. Lo que sí lo distingue es el contexto: nace en una ciudad sin problema estructural de sequía tan agudo como Canarias o Andalucía, pero también sin mar, sin nieve.

¿Por qué en Madrid sí y en el resto del mundo no?

surf30 wavegarden FotoDronePiscinaSurflandWavegarden tiene instalaciones funcionando en Reino Unido, Suiza, Brasil o Australia sin que ninguna haya generado el ruido mediático y judicial de Gemswell. Y no, no es (solo) que en España seamos más quejicas. Hay al menos cinco factores estructurales que explican la diferencia.

1. El clima y la escasez estructural de agua. Madrid es una ciudad de interior con clima semiárido que arrastra restricciones de riego y episodios de sequía recurrentes. The Wave (Bristol) y Lost Shore (Edimburgo), las dos instalaciones Wavegarden del Reino Unido, operan en un país donde llover es casi un deporte nacional y la presión sobre el recurso hídrico es comparativamente baja: ninguna de las dos se ha topado con una plataforma vecinal armada con datos de la AEMET porque, sencillamente, la AEMET no opina sobre Escocia. Cuando el mismo tipo de instalación se ha planteado en zonas de Estados Unidos con escasez estructural real, la historia cambia por completo: en 2022, La Quinta (California) rechazó una laguna de Kelly Slater que necesitaba 6.800 metros cúbicos para llenarse en plena megasequía del desierto de Coachella; en Hawái, un juez frenó en 2024 otro proyecto similar por el mismo motivo; y en Utah, el complejo Zion Shores intentó esquivar la polémica llenando su laguna con agua salobre no potable en lugar de tirar de la red. El patrón es bastante consistente: donde hay estrés hídrico real, hay contestación. Donde no lo hay, no la hay.

2. La fuente del agua. Lost Shore, en Edimburgo, no usa agua potable de la red pública: la capta directamente del Union Canal y, tras tratarla con la tecnología de Wavegarden, puede incluso devolver agua más limpia de la que extrajo, ayudando a oxigenar un canal con problemas de estancamiento. No compite, por tanto, por el mismo recurso escaso que abastece los hogares. Gemswell, en cambio, está obligada por la normativa española —que prohíbe usar agua regenerada para fines recreativos— a tirar de agua potable del Canal de Isabel II: el mismo grifo que usan los 3,5 millones de vecinos de Madrid.

3. Quién paga la fiesta. Ninguna de las otras instalaciones mencionadas ha recibido 15,7 millones de euros de fondos europeos etiquetados como "turismo sostenible". Cuando hay dinero público de por medio —y encima con esa etiqueta concreta— la fiscalización sube de forma automática. Es mucho más fácil defender un proyecto cien por cien privado ("es su dinero, que hagan lo que quieran") que uno cofinanciado con fondos Next Generation.

4. El paraguas legal ya estaba puesto sobre la mesa. La sentencia del TSJM que anuló parcialmente el plan especial urbanístico de la Ciudad del Deporte por falta de evaluación ambiental estratégica no habla de Gemswell en particular, pero le da a cualquier colectivo crítico un gancho jurídico real sobre el que construir su discurso. En el resto de instalaciones de Wavegarden no hay, de momento, ninguna sentencia parecida rondando el proyecto.

5. La visibilidad política del terreno. Gemswell no se levanta en un solar cualquiera: ocupa suelo cedido por el Ayuntamiento de Madrid al Atlético de Madrid durante 75 años, junto a un estadio de fútbol, dentro de un proyecto urbanístico mucho más amplio —la Ciudad del Deporte— que ya arrastraba polémica antes de que se hablara de una sola gota de agua. Eso convierte al proyecto en munición política casi automática para la oposición municipal, algo que ni Bristol ni Edimburgo tienen en la misma medida.

Dicho de otra forma: no es que la tecnología Wavegarden sea especialmente cuestionable en sí misma —de hecho, la propia empresa presume en su web de que sus lagunas consumen menos agua que un campo de fútbol o una piscina olímpica, y bastante menos que un campo de golf—, sino que Madrid concentra justo los cinco ingredientes que, en cualquier parte del mundo, activan la polémica: sequía real, agua potable de red pública, dinero europeo etiquetado como sostenible, una sentencia judicial ya sobre la mesa y un terreno con carga política previa. Cambia cualquiera de esos cinco factores y, probablemente, cambia también el nivel de ruido mediático. La tecnología es la misma en Bristol, en Edimburgo y en San Blas-Canillejas. El contexto, no.

Ficha técnica


Gemswell Surf Madrid Piscina olímpica
Superficie de lámina de agua 23.000 m² 1.250 m² (50x25m)
Playa artificial 5.500 m²
Capacidad de agua (según fuente) 30.000–32.000 m³ (≈12-13 piscinas olímpicas) 2.500 m³
Evaporación anual estimada (Plataforma Ecologista) ~32.200 m³ (≈12,9 piscinas olímpicas)
Evaporación diaria en verano (pico) ~184.000 litros (≈7,4% de una piscina olímpica/día)
Consumo hídrico total anual estimado 38.000–42.000 m³ (≈15-17 piscinas olímpicas)
Fuente del agua Canal de Isabel II (agua potable) Red municipal
Medidas de la promotora Circuito cerrado de filtrado, drenaje "espina de pez", botaolas, captación de lluvia, certificación BREEAM Very Good
Financiación pública europea 15,7 M€ (Fondo de Resiliencia Autonómico / Next Generation)
Inversión total 60 M€
Estado de las obras (agosto 2026) ~30% completado
Apertura prevista Primavera de 2027
Situación judicial Plan especial parcialmente anulado por el TSJM (nov. 2025) por falta de evaluación ambiental; recurso pendiente ante el Supremo

Consumo de agua: Gemswell frente a otras atracciones

Instalación Consumo anual estimado vs. Gemswell (~40.000 m³)
Urbanización periferia de Madrid (estudio de caso) ~9.000 m³/año Gemswell = ~4-5 urbanizaciones
Municipio de El Veril (Gran Canaria) ~14.400 m³/año Gemswell = ~2,8 municipios
Campo de golf de La Moraleja (Madrid, consumo real denunciado) ~29.000 m³/año Gemswell = ~1,4x
Gemswell Surf Madrid 38.000-42.000 m³/año
Media de agua/parque acuático en España ~100.000 m³/año ~2,5x Gemswell
Campo de golf medio en Madrid (promedio de la región) ~270.000-280.000 m³/año ~7x Gemswell
Sierra Nevada (nieve artificial, permiso actual) 350.000 m³/temporada ~9x Gemswell
PortAventura (Tarragona) +400.000 m³/año ~10x Gemswell
Siam Park Gran Canaria (proyecto, e

Visitantes anuales y consumo de agua por visitante

Instalación Visitantes/año Consumo anual Litros/visitante (aprox.)
Gemswell Surf Madrid 500.000 (previsión) 38.000-42.000 m³ ~80 l
PortAventura World (3 parques) 5.300.000 +400.000 m³ ~75 l
Siam Park Tenerife ~1.200.000 219.000-255.500 m³ (agua de mar desalinizada) ~185-213 l
Sierra Nevada (esquiadores) 896.241 (temp. 2025/26) 350.000 m³ (nieve artificial, permiso actual) ~390 l

Fuentes consultadas

Sobre Gemswell Surf Madrid y la Plataforma Ecologista Madrileña

Sobre campos de golf en Madrid

Sobre otras atracciones y consumo de agua

Sobre número de visitantes

Sobre otras instalaciones de Wavegarden en el mundo

  • Nota: Alguna información ha sido recopilada mediante IA
  • 10 Comentarios

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    1. muy buen artículo. Eskerrik asko eta zorionak

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    2. Ya están los neoluditas dando por saco…

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      Respuestas
      1. Neoluditas no, al reves. El desarrollo tiene que ser sostenible, sino no es desarrollo.

        Dale una vuelta

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    3. osea, que la piscina esta consume tanta agua como todas las piscinas olimpicas de madrid?

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    4. Todo lo que sea alejar instagrammers del mar bienvenido sea

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    5. no se como no la hacen en Euskadi, la tienen que plantar donde la cultura de surf es menos 0

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    6. Tanro monta
      Monta tanto
      Isabel
      Como fernando

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    7. Mucha IA de por medio, eso gasta mucha agua también

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    8. La piscina de olas con más beneficio y menos contestación social hubiera sido la de Reycastro en Mieres
      Poniendo en valor unos terrenos industriales en desuso de la minería y evitando el proyecto de su uso para la industria armamentista; dando oportunidades de trabajo a la gente joven de la cuenca, poniendo en el mapa como destino turístico la zona minera,siendo imagen de entrada de Asturias viniendo en Ave o por autopista desde el centro de España... Aparte de una gestión tipo a las de las estaciones de esquí públicas de Asturias con semanas blancas/azules subvencionadas de surf para los escolares e incluso toda la parte de tecnificación de deportiva, formación ,surf adaptado y demás facetas de interés social que estaban previstas.... PERO YA SE ENCARGÓ UN SAPO DE JODER TODO EL PROYECTO.

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    9. No veo la tele, sin embargo vi un día por casualidad Dimax hablando de edificaciones y espacios de recreo, que en un momento dado habían tenido repercusión significativa para unos cuantos elegidos, incluso como Marconi cuando descubrió el telégrafo antes que lo del Titanic, y necesitaban estar solos allí para pensar en los experimentos. Cárceles, pistas de carreras de coches, hoteles de lujo en plena naturaleza aislada, tuvieron una vida ejemplar significativa, y luego fueron abandonados cuando los tiempos cambiaron y las expectativas de diversión y consumo de la gente fueron otras. Me quedé perplejo al ver todas estas monumentaciones que quedaron abandonadas durante décadas pasando a ser entornos de lo más fantasmal e intimidante que pueda haber aunque sea sólo para una visita de día.

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