Ayer sabíamos que era una carrera contra reloj. Se había anunciado la llegada de la borrasca a la tarde y, por tanto, del dichoso viento onshore. Había que darse prisa también con la marea para que no dejase las rocas al descubierto.
Finalmente pudimos disfrutar de una hora de baño de divertidas olas de medio metro hasta que llegó el viento.
Hasta el viernes parece que no podremos hacer nada.