Después de tanto tiempo sin buenas condiciones para el surfing, volver al agua, con olitas de medio metro, sin viento, y sol, fue un sueño.
A la mañana la playa estaba desierta, solo había tres grados de temperatura, y el punto de marea no era el mejor. Pero ha medida que el sol despuntaba, la gente empezó a meterse al agua, a disfrutar de un buen baño.
Un sueño, un sueño del que ya nos hemos despertado. Hoy se ha metido un frente que ha traido consigo viento y agua.
