Y lo digo a título particular, que se no llueve nunca igual para todos. Un mar glassy, series de olas cercanas a los tres cuartos de metro (alguna de más) que abrían perfectamente, y tan solo un par de personas más en el agua. ¿Qué más se puede pedir?
Después de tres horas de baño, y con los brazos reventados, salí del agua y no pude dejar de sonreir durante todo el camino al coche. Son estos los días por los que merece la pena tanto sacrificio.
Después de tres horas de baño, y con los brazos reventados, salí del agua y no pude dejar de sonreir durante todo el camino al coche. Son estos los días por los que merece la pena tanto sacrificio.
