Si el baño de ayer fue una agradable sorpresa, el de ayer fue todo lo contrario. Malo, malo.
A la mañana el mar estaba glassy y la series entraban limpias. Era el mejor momento para entrar al agua y muchos los sabían. Yo, en cambio, lo hice a la tarde, cuando la fuerza del mar bajó y el viento de Francia soplaba de lo lindo. Las olas iban blandas cuando llegaban, porque hubo ratos largos en los que no entraba ninguna. En definitiva, un horror.
Ahora toca esperar al sábado, cuando una marejada deje olas cercanas al metro y medio, aunque está por ver si el viento será favorable. Hasta entonces no tendremos apenas olas.
A la mañana el mar estaba glassy y la series entraban limpias. Era el mejor momento para entrar al agua y muchos los sabían. Yo, en cambio, lo hice a la tarde, cuando la fuerza del mar bajó y el viento de Francia soplaba de lo lindo. Las olas iban blandas cuando llegaban, porque hubo ratos largos en los que no entraba ninguna. En definitiva, un horror.
Ahora toca esperar al sábado, cuando una marejada deje olas cercanas al metro y medio, aunque está por ver si el viento será favorable. Hasta entonces no tendremos apenas olas.
