Una seria desfasada justo cuando estabas despistado, una mala caída a medio camino en la ola...
Esto nos ha pasado a nosotros y les pasa a los profesionales también. En otra medida, claro está.
Nathan Florence, conocedor de Pipe como pocos pese a su juventud, comió de lo lindo el mismo día que Kohl Christensen se abrió la cabeza. Y es que olas de seis metros en Pipe es solo para muy pocos.