Con las cancelación de vuelos y las las restricciones de viajes internacionales en todo el mundo, el turismo en Bali ha disminuido, notándose sobre todo en bares y restaurantes. En los picos la historia es diferente. Las olas más populares están algo menos congestionadas, pero todavía todavía hay muchas personas que acuden a lugares como Canggu y Uluwatu.