Un parking vacío, la playa vacía, y en el agua, a lo lejos, tan solo dos personas intentando pillar las orilleras qeu por momentos llegaban a la orilla.
Darle o no darle, esa es la cuestión. El cielo amenazaba tormenta, el viento del noroeste no paraba de soplar, y las olas llegaban anárquicamente desordenadas. Pero de vez en cuando, una serie un poco más grande abría algo. Media hora me quedé mirándola hasta que el frío llegó al tuétano de mis huesos, y decidí dejarlo para otro día.
Hoy pinta mejor, más calor, más sol, olas más amigables. Más gente también. Habrá que elegir bien la marea, y esta vez, lanzarse sin mirar.
Darle o no darle, esa es la cuestión. El cielo amenazaba tormenta, el viento del noroeste no paraba de soplar, y las olas llegaban anárquicamente desordenadas. Pero de vez en cuando, una serie un poco más grande abría algo. Media hora me quedé mirándola hasta que el frío llegó al tuétano de mis huesos, y decidí dejarlo para otro día.
Hoy pinta mejor, más calor, más sol, olas más amigables. Más gente también. Habrá que elegir bien la marea, y esta vez, lanzarse sin mirar.
