Unas pocas horas antes de que comenzara el Eddie Aikau en la hawaiana bahía de Waimea, en el otro lado del planeta, el panorama era totalmente diferente.
No, no había olas gigantes, ni estaban los surfistas más renombrados del panorama internacional; tampoco se podía estar en chancletas o en pantalón corto, y tocar el agua con los pies era una experiencia más dolorosa que placentera.
Si el sábado las condiciones en Sope eran escasa, ayer fueron mínimas. Con olas más pequeñas y un viento del nordeste más fuerte, la playa ofrecía un aspecto que no animaba a entrar al agua. Y si a eso se le sumaba el hecho de tener el traje todavía mojado, aún más. Total, que me volvía a casa.
Para hoy tendremos olas algo más grandes, pero las condiciones no variarán demasiado. Seguirá soplando el viento del nordeste y el mar estará bastante desordenado.
