Wavegarden en Asturias: ¿Realidad o Ilusión?
Un grupo de empresarios ha puesto sobre la mesa de Hunosa una propuesta que suena a ciencia ficción para la zona: un macrocomplejo de ocio en Mieres con una laguna de olas de Wavegarden como joya de la corona.
La situación de Hunosa es delicada. Tras el revés judicial que anula el permiso ambiental para su planta de biomasa en La Pereda, la empresa pública necesita diversificarse urgentemente para sobrevivir. En este escenario de "renovarse o morir", ha aparecido una propuesta liderada por el turoperador Esencial Tours y otros inversores.
La idea no es nueva. Ya hubo un intento previo en 2025 de llevar algo similar al Pozo Santiago (Aller) que se descartó por falta de espacio. Ahora, el objetivo es el polígono de Reicastro (Mieres), una superficie de 80.000 metros cuadrados que, tras años de bloqueo burocrático, sigue esperando un uso industrial que no llega.
En el mundillo del surf ya estamos curados de espanto con los anuncios de piscinas que nunca llegan a llenarse. En Mieres, el escepticismo es la nota dominante. El propio Ayuntamiento y fuentes cercanas a Hunosa han enfriado el entusiasmo inicial calificando la propuesta como "más una idea que un proyecto concreto".
A día de hoy, no hay planos definitivos, no se ha comprado el suelo y la documentación técnica está pendiente de entrega. Además, el entorno de Hunosa es claro: la iniciativa todavía no ofrece "cimientos sobre los que construir".
Sin embargo, el promotor José Ayuso insiste en que la rentabilidad está asegurada en siete años y que el interés de Wavegarden por la ubicación es real. Según los cálculos de los inversores, si se diera luz verde hoy, las obras tardarían al menos dos años en completarse.
Es fundamental mencionar el precedente de Surf Snowdonia (Gales), ya que fue el "conejillo de indias" comercial de Wavegarden y ofrece lecciones valiosas para el proyecto de Mieres.
Antes de que Wavegarden desarrollara su actual tecnología "Cove" (la que se instalaría en Madrid o Mieres), existía la tecnología Lagoon. Surf Snowdonia fue la primera instalación comercial del mundo en usarla, abriendo sus puertas en agosto de 2015.
El proyecto fue un hito de regeneración industrial similar al que se busca en Asturias. Se construyó sobre una antigua fábrica de aluminio en el valle de Conwy. Con una inversión de unos 12 millones de libras, transformaron un terreno degradado en una laguna de 300 metros de largo que utilizaba agua de lluvia de los embalses cercanos.
Esta primera versión de una ola artificial, aunque pionera, no era rentable. Pocas olas y muy caras. Con el tiempo las olas mejoraron, pero ya era demasiado tarde para este proyecto.
Los dueños se dieron cuenta de que solo con el surf no salían las cuentas. En 2019, el complejo se relanzó como Adventure Parc Snowdonia, añadiendo un hotel Hilton, un túnel de viento, rocódromos y zonas de aventura.
El proyecto de Asturias no escatima en ambición y dibuja un escenario que cambiaría por completo el paisaje de Mieres. Si se llega a confirmarse su viabilidad, estaríamos ante una inversión faraónica de más de 40 millones de euros.
El corazón de la propuesta es, por supuesto, la tecnología Wavegarden. Solo la maquinaria de la laguna —un sistema de última generación similar al de Praia da Grama en Brasil o la futura ciudad deportiva del Atleti— supondría un desembolso de 12 millones de euros. Pero los promotores saben, por experiencias previas como la de Gales, que el surf por sí solo puede no ser suficiente. Por eso, el plan maestro incluye un ecosistema de ocio integral: desde un túnel de viento y un rocódromo, hasta zonas comerciales, hoteles y varios restaurantes.
En cuanto al "quién paga qué", el esquema financiero sitúa a Hunosa como socia estratégica, aportando algo más de 10 millones de euros. El resto de la tarta se repartiría entre el grupo de empresarios impulsores y un fondo de inversión, configurando un modelo mixto que busca resucitar económicamente la zona a golpe de derecha e izquierda.
La inversión estaría rentabilizada en siete años, según los promotores de la iniciativa.
¿Veremos algún día un tubo de clase mundial a orillas del río Caudal? Asturias ya tiene olas de sobra en su costa, pero un centro de entrenamiento de alto rendimiento en el interior sería un dinamizador económico brutal para una zona castigada por el fin de la minería. ¿Pros y contras?
Fuentes:
Una piscina de olas para Reicastro (Mieres): inversión millonaria y muchas incógnitas (La Nueva España)
Una innovadora piscina de olas, un túnel del viento, hoteles, restaurantes y viviendas: el ambicioso proyecto en Mieres que negocian con Hunosa (La Nueva España)



Asturias minera, dinamitera y surfera! las cuencas liderarán el surfin asturianu
ResponderEliminarjajaja, otra bomba de humo
ResponderEliminarSería top!
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