El acceso a la playa de Barinatxe estará operativo para la temporada estival gracias a la intervención directa del Ayuntamiento de Sopela y la Diputación Foral de Bizkaia. Esta decisión llega tras confirmarse que la Demarcación de Costas no ejecutará sus obras de naturalización dunar ni la limpieza de los accesos hasta después del verano.
La rampa principal, afectada por graves desprendimientos a principios de año, permanece actualmente cerrada bajo vigilancia policial. Dado que el riesgo operativo para los equipos de salvamento aumenta con la afluencia de bañistas, las instituciones locales han decidido no esperar a la actuación del Ministerio.
La prioridad inmediata es desbloquear el paso para los servicios esenciales. Esta misma semana, el departamento de Medioambiente de la Diputación realizará una limpieza provisional destinada a facilitar el trabajo de socorristas y equipos de limpieza.
Posteriormente, el consistorio de Sopela actuará de forma subsidiaria para ejecutar la limpieza definitiva. Basándose en un estudio geotécnico encargado específicamente para este fin, se retirarán unos 75 m3 de tierra y se reconducirán las aguas en la vaguada, evitando así que el terreno siga cediendo hacia la zona inferior.
Aunque estas medidas aseguran la campaña de playas de 2026, el problema de fondo sigue siendo la fragilidad del acantilado. El Ayuntamiento espera recibir a finales de mes un estudio técnico que analice las alternativas para estabilizar el talud de forma permanente.
