Todo empezó con los swells del Hemisferio Sur. A principios de los años 80, Sean Collins, cofundador de Surfline, estaba obsesionado con analizar las tormentas del Pacífico Sur, hasta el punto de tender cables sobre cactus en Baja California para conectarse a un Nagrafax, la única tecnología de la época capaz de mostrar ese tipo de información. Esa misma obsesión la dirigía hacia una ola especialmente esquiva, que solo cobraba vida con un swell sólido del Pacífico Sur llegando desde un ángulo muy preciso.
Más de cuarenta años después, la tecnología ha avanzado, evidentemente. Hoy contamos con modelos LOTUS, satélites que miden el estado del mar y boyas que registran cada ola: los más de 30 millones de millas de océano abierto del Pacífico Sur ya no son un completo misterio. Pero esto no es una cuestión de talla única. El tamaño de la tormenta, la velocidad del viento, su ubicación y la trayectoria que sigue determinan cómo se manifiesta un swell en las distintas costas, desde la Polinesia hasta América. Las últimas semanas de mareajadas del sur casi ininterrumpidas, entre finales de mayo y mediados de junio, son el ejemplo perfecto de estas diferencias.
La primera tanda de swells sur de finales de mayo se generó bajo Nueva Zelanda y entregó a Tahití una semana entera de olas de calidad increible. La trayectoria de la tormenta se desplazó hacia Tahití y Hawái, lo que aumentó el tamaño del oleaje que llegó a esas costas. El swell siguió su curso hasta América, donde produjo un buen oleaje, aunque sin llegar a ser gigante.
El siguiente swell, llegado una semana más tarde, se caracterizó por una imponente zona donde las olas alcanzaban los 18 metros. Pero lo más relevante para los surfistas de la Costa Oeste fue su ubicación, más centrada que la de los swells anteriores, lo que se alineó perfectamente para producir el swell del Hemisferio Sur más grande en más de una década en buena parte de América, y el mayor registrado en el sur de California desde, al menos, 2009.
Esta tormenta, probablemente la más intensa de toda la racha, se ubicó en el Pacífico Suroeste, en una posición similar a la del primer grupo de swells, pero con aún más potencia. Además, su trayectoria se desplazó hacia el norte siguiendo la costa de Nueva Zelanda, algo poco habitual. Descargó toda su fuerza sobre Tahití los días 11 y 12 de junio, aunque las condiciones locales le restaron protagonismo al día de mayor tamaño. Un par de días después, la costa sur de Oahu vivió su día de mayor oleaje de todo el verano hasta el momento. Y, debido a la ubicación y trayectoria de la tormenta, partes del norte de California registraron su mayor oleaje del verano unos días más tarde.
Como resume Kevin Wallis, de Surfline: "Llevo más de un cuarto de siglo observando el Pacífico Sur, y esta es una de las mejores rachas que he visto para arrancar el verano del Hemisferio Norte."