Hace unos meses echaba la culpa de que Sope tuviera olas impracticables a las innumerables marejadas que llegaban, una detras de la otra, sin dejar a los fondos recuperarse.
Luego, en primavera, sobre todo en el último tramo, hubo un parón de olas, se asentaron algo los fondos y salió algún fondito, pero no duró demasiado.
Ahora, tras un verano casi sin olas, mi teoría que decía que si dejamos a los fondos asentarse con un olas pequeñas o unas semañas de mar plato, se desmoronó como un castillo de naipes.
El baño del sábado a media marea no se puede catalogar con otra palabra que no sea "horrorosa". Estaban casi todos los ingredientes para que las olas rompieran bien: Un swell (sí, en descenso) con olas de tres cuartos de metro, periodos cercanos a los 10 segundos, y viento del sureste flojo. Aún así, la ola se comportaba como si estuviera en una montaña rusa, subiendo y bajando de forma frenética, hasta romper de lado a lado al llegar a la orilla.
¿Hubo alguien en Sope con mejor suerte? Porque el turno de madrugada, salvo en un solo sitio, salió igual de frustrado que el del mediodía.
Ahora tenemos más días con el mar plato, hasta aproximadamente el viernes, cuando llegue una nueva marejada con buena pinta. Ahí podremos seguir componiendo nuevas teorías del por qué las olas son tan malas. ¿O igual soy yo?
Luego, en primavera, sobre todo en el último tramo, hubo un parón de olas, se asentaron algo los fondos y salió algún fondito, pero no duró demasiado.
Ahora, tras un verano casi sin olas, mi teoría que decía que si dejamos a los fondos asentarse con un olas pequeñas o unas semañas de mar plato, se desmoronó como un castillo de naipes.
El baño del sábado a media marea no se puede catalogar con otra palabra que no sea "horrorosa". Estaban casi todos los ingredientes para que las olas rompieran bien: Un swell (sí, en descenso) con olas de tres cuartos de metro, periodos cercanos a los 10 segundos, y viento del sureste flojo. Aún así, la ola se comportaba como si estuviera en una montaña rusa, subiendo y bajando de forma frenética, hasta romper de lado a lado al llegar a la orilla.
¿Hubo alguien en Sope con mejor suerte? Porque el turno de madrugada, salvo en un solo sitio, salió igual de frustrado que el del mediodía.
Ahora tenemos más días con el mar plato, hasta aproximadamente el viernes, cuando llegue una nueva marejada con buena pinta. Ahí podremos seguir componiendo nuevas teorías del por qué las olas son tan malas. ¿O igual soy yo?
