El Surfing Super League llega en 2028 para revolucionar el surf profesional australiano

SSL Activation Space Render

Australia, cuna histórica del surf competitivo moderno, se prepara para un nuevo capítulo. El WSL ya no será la única competición profesional del país: nace la Surfing Super League (SSL), una liga que promete acercar el surf al modelo de las grandes competiciones deportivas televisadas.

Un formato pensado para la televisión

La SSL debutará en el verano austral de 2028 con un planteamiento muy distinto al del circuito tradicional "uno contra uno". La competición se disputará por equipos, con encuentros de 90 minutos de duración divididos en dos partes de 40 minutos y un descanso de 10, algo inédito en un deporte que hasta ahora ha dependido casi por completo de las condiciones del mar.

En cada mitad, cuatro surfistas de cada equipo (tres hombres y una mujer, o viceversa) compiten en formato de relevos, turnándose en el agua sin límite fijo de olas. Cada mitad se cierra con una jugada especial protagonizada por el llamado "Power Surfer": una mujer remata la primera parte y un hombre la segunda, sobre una única ola decisiva. Si un equipo no logra completar la segunda mitad dentro del tiempo, recibe una penalización de cinco puntos. Cada jornada reúne a cuatro equipos en el agua a la vez —16 surfistas en total—, con el objetivo de eliminar los tiempos muertos característicos de los campeonatos convencionales.

Chris Mater, el impulsor del proyecto

Detrás de la iniciativa está Chris Mater, exdirector ejecutivo de Surfing Australia (2018-2025) y con casi dos décadas de experiencia en Red Bull, tanto en Australia como en Estados Unidos. Mater ha defendido que los grandes deportes del mundo comparten un mismo rasgo: están construidos para la televisión en directo, lo que genera audiencias fieles, inversión comercial y competiciones sostenibles a largo plazo.

El fundador de la SSL asume que el proyecto generará opiniones encontradas y no ha rehuido la comparación con LIV Golf, el circuito respaldado por capital saudí que dividió al golf profesional. Su apuesta es que la polémica juega a favor de la visibilidad de la liga antes que en su contra.

Salarios fijos y un modelo económico ambicioso

Uno de los anuncios que más ha resonado es el compromiso de igualdad salarial: los 48 surfistas contratados —seis por equipo, cuatro hombres y dos mujeres— cobrarán la misma cantidad, unos 89.000 dólares australianos por la temporada de ocho semanas, equivalentes a unos 11.000 dólares semanales, sin distinción de género ni categoría. Para muchos deportistas que hoy no logran vivir exclusivamente de la competición y los patrocinios, contar con un salario garantizado supondría un cambio significativo, aunque la cifra también ha sido leída por algunos analistas como parte del discurso con el que la liga busca atraer inversores.

El proyecto cuenta con David Ellsworth, exdirectivo de estrategia creativa de Coca-Cola Japón, como principal inversor, y los organizadores aseguran estar en conversaciones avanzadas con cadenas de televisión abierta y de pago, además de buscar un patrocinador principal y otros cinco grandes socios en banca, aerolíneas y seguros. La liga se apoya en cifras como los 6,3 millones de surfistas activos y los 2.710 millones de dólares que, según estimaciones citadas por la organización, aporta el surf recreativo a la economía australiana cada año.

Entre los nombres que ya suenan para la parrilla inicial figura el de Owen Wright, que se plantea volver a la competición para sumarse a la nueva liga.

Ocho franquicias y una gran final

Surfing Super League

La temporada inaugural contará con ocho equipos fundadores, representando algunas de las regiones surferas más emblemáticas de Australia: las Playas del Norte y del Sur de Sídney, Newcastle, Northern Rivers, dos franquicias de la Gold Coast, la Sunshine Coast y Melbourne. Cada sede se plantea como un auténtico "estadio de playa", con gradas, zonas de aficionados, música en vivo y otras disciplinas como el vóley playa o el pickleball como complemento al espectáculo.

El calendario constará de siete jornadas de liga regular —quince partidos y unas treinta horas de televisión en directo—, tras las cuales los cuatro mejores equipos se clasificarán para la Gran Final. Cada plantilla combinará cuatro perfiles de talento: leyendas del surf australiano, profesionales fuera del circuito mundial, una incorporación internacional o wildcard por equipo, y surfistas libres con gran seguimiento en redes pero sin plataforma competitiva propia hasta ahora.

Una cantera con equidad de género desde la base

Por debajo de la liga profesional, la SSL plantea un sistema de desarrollo nacional que arranca en categorías sub-18 y sub-21, pasa por competiciones escolares y de clubes de surf, y culmina en academias vinculadas a cada una de las ocho franquicias. En la base, el modelo ya exige equipos mixtos con tres chicos y tres chicas, sentando las bases de la igualdad de género que la liga quiere llevar también al nivel profesional.

La estructura recuerda, de hecho, al formato de la Australian Boardriders Battle, la mayor competición de base del país, en la que participan más de 70 clubes de surf con un sistema de relevos por equipos muy similar al de la nueva liga.

Voces críticas

No todas las reacciones han sido entusiastas. Algunos analistas del sector recuerdan que el surf competitivo tiene una audiencia reducida y muy autoselectiva, y que iniciativas similares —como el Gorilla Grip Surf Tag o la Swan Surfing Super Series, ambas de los años 80— no lograron consolidarse. También se ha señalado que buena parte de las regiones que albergarán franquicias, como Newcastle, Sídney o Victoria, suelen tener condiciones de olas poco fiables durante la ventana de verano en la que se disputará la competición, algo que podría chocar con la rigidez de los partidos a horario fijo.

¿Sería exportable a España?

¿podría funcionar un formato así en España? El país cuenta con una base de surf real y creciente —la Federación Española de Surfing ha pasado de poco más de 23.000 federados hace una década a más de 68.000 en la actualidad. Esto, sin contar los 6.000 federados en Euskadi, y los 1.000 de Canarias.

Sin embargo, el modelo choca con dos de sus propios pilares. El primero es la fiabilidad del oleaje: los meses en los que resultaría más cómodo montar un evento tipo "estadio de playa" coinciden, en el norte de España, con la peor época de olas del año, salvo en Canarias. Un partido a horario fijo necesita mar garantizado, algo que aquí es mucho más incierto que en la costa este australiana. El segundo es el músculo económico, o mejor dicho, la falta de ella: Si las federaciones son incapaces de atraer a patrocinadores que realmente suelten pasta, si la mejor de nuestras surfistas no tiene un patrocinador principal, si las empresas no apuestan por el surf y la única forma de sacar dinero es sacarlo a las instituciones públicas, como gobiernos de comunidades, diputaciones, y/o ayuntamientos, esto es imposible.

En conjunto, el formato en sí (partidos cortos, relevos, ritmo televisivo) es perfectamente exportable como idea, pero replicar su modelo económico y la garantía de olas resultaría mucho más complicado; una versión más modesta, concentrada en las zonas de oleaje más consistente y con presupuestos muy inferiores, parece un escenario más realista que una liga profesional con sueldos fijos como la australiana.

Complemento, no sustituto, del circuito tradicional

La SSL insiste en que no busca competir ni reemplazar el sistema individual ya existente, sino sumar una vía adicional dentro del ecosistema del surf australiano. El objetivo es crear un camino profesional doméstico, apoyar a los clubes y comunidades costeras, y dar visibilidad a surfistas con ambición internacional, sin renunciar a la esencia del deporte.

El draft inaugural de jugadores se celebrará entre abril y julio de 2027, y surfistas, clubes y aficionados ya pueden registrarse a través de la web oficial de la liga. Con ocho semanas de competición televisada y el arranque previsto para el verano de 2028, la Surfing Super League todavía debe resolver muchas incógnitas —acuerdos de emisión definitivos, venta de franquicias, respuesta del público—, pero su apuesta ya ha despertado un intenso debate en un país donde el surf forma parte de la identidad deportiva nacional.

1 Comentarios

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  1. Si ya es complicado tener días de buenas olas con una ventana de varios días/semanas, con 1 sólo día fijo y en verano, puede acabar siendo un espectáculo dantesco.

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