Hemos surfeado más en estos cuatro últimos días que durante el resto del verano juntos. Y vienen más olas.
El verano ha sido nefasto en cuanto a olas se refiere. Desde junio hasta finales de agosto apenas hemos tenido algún día para surfear realmente. El resto ha sido arrastrarse por babas sin fuerza que no llegaban al medio metro.
A ver, estos últimos días no han sido para tirar cohetes. Los fondos en Sope están mal, muy mal. Se salva algún punto de marea pero poco más. Si nos comparamos a nuestros vecinos de Las Landas, nuestras olas pierden por goleada. Es increible cómo las mismas condiciones dejan unas olas perfectas en la zona de Francia y aquí es para ponerse a llorar.
Mi teoría de que los fondos en Sope necesitaban un tiempo sin olas para que se asentaran ya no se sostiene. Ahora se ha creado una rampa tremenda en la orilla que hace que rompan de golpe las olas sin dejar una pequeña pared donde poner la tabla. Ahora necesita un buen maretón para que se lleve esa arena más adentro y alise un poco el fondo. No tendremos que esperar mucho, para este finde vienen olas, y para la que viene llega el primer swell serio de la temporada, con olas de tres metros.
Tiene pinta que vamos a tener un otoño muy calentito en cuanto a olas se refiere así que estos días seguidos de olas de menos de un metro ha estado bien para volver a coger un poco de forma.

