Ajustando espectativas
Había que mirar al mar con buenos ojos, y olvidarse que soplaba el viento, y que no era buen punto de marea, y claro, tener ganas, muchas ganas de meterse al agua.
Había que mirar al mar con buenos ojos, y olvidarse que soplaba el viento, y que no era buen punto de marea, y claro, tener ganas, muchas ganas de meterse al agua.
El mejor lugar para combatir el bochornoso calor pre veraniego no era otro que el mar, pero si además le metes unas cuantas olas buenas, pues mejor que mejor.
Este ha sido mi primer baño desde que volví de vacaciones, y no me ha defraudado.
Una marejada de tamaño moderado llega a nuestras costas y se mantendrá ahí durante la primera mitad de la semana.
Si ayer estaba bonito pero muy pequeño, hoy está enano y feo. Y seguirá así durante unos cuantos días. ¿Es bueno o malo?
Todo Bizkaia, todo Euskadi, el universo entero, quiso estar ayer en la playa para huir del bochorno primaveral.
Llevamos unos cuantos días que el tiempo no acompaña en el mar ni fuera de ella. Mucha lluvia, mucho viento, olas grandes y poco surfing, por lo menos en mi caso.
El domingo y el lunes hubo buenos baños hasta el mediodía, antes de que saltara el viento.
Cerramos la semana después de muchos días de olas buenas, sol, calor más propio del verano, y buenos vientos.
¿Sabes cuando piensas que las olas no pueden ser tan malas, y entras al día siguiente y resulta que sí, estabas equivocado? Es que ni haciendolo a proposito se consiguen unos fondos tan malos.
Apenas hemos tenido un día con olas decentes en lo que va de año, y seguramente fue el de ayer, y el baño no fue fácil.
Se nos va otro año más, afortunadamente pudiendo disfrutar del surfing. Ha sido un año muy irregular en cuanto a condiciones se refiere, con un mal invierno, una mala primavera, pero un verano y un otoño bastante bueno. Lo importante es que seguimos ahí, entrando al agua.
Después del platazo del fin de semana, ayer subió el mar ligeramente, lo justo para quitarse la pereza del frío invernal y pegarse un baño.
La de ayer fue una mañana fría en la que muchos madrugaron para tener su oportunidad de pillar alguna ola.
Por sorpresa, casi sin aviso previo, el mar ofreció un auténtico espectáculo como pocas veces se ven.
Seguimos con la racha de buenas olas lejos de los lugares habituales.
Parecía que iba a ser un buen baño, pero salio dodo lo contrario.
Pero cuidado, que hoy llega un nuevo swell, y del medio metro pasaremos a los dos en cuestión de horas.
La racha de dos semanas de olas desapareció de un plumazo dejándonos un fin de semana practicamente sin olas. Ahora, además, llega el frio.
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