Ayer las mareas vivas me jugaron una mala pasada, a mí y a todos los que estaban en el agua. La marea estaba tan alta que las olas venían planas hasta romper secas en la orilla y eso que todavía faltaban dos horas para la pleamar. La consecuencia de esto fue el salir prematuramente con tan solo un par de olas bajo el brazo.
La fuerza del mar hoy bajará un poco y el viento será como ayer, casi inexistente.