Ayer tuvimos plaga de hormigas voladoras en la playa de Sopelana. Cientos de miles, igual millones, de cadáveres de estas hormigas quedaban a merced de las olas una vez estas hubieran realizado sus tareas de apareamiento.
Al igual que estas hormigas, la playa estaba plagada de gente ansiosa por apagar sus sudores en el agua. Medio metro de olas, un ejército de bañistas, bandera amarilla, no era lugar para tablas de surf. Eso fue a la mañana, cuando todavía la gente no había plantado sus sombrillas en la arena.
Al igual que estas hormigas, la playa estaba plagada de gente ansiosa por apagar sus sudores en el agua. Medio metro de olas, un ejército de bañistas, bandera amarilla, no era lugar para tablas de surf. Eso fue a la mañana, cuando todavía la gente no había plantado sus sombrillas en la arena.

