Plentzia nunca ha sido una ola que me haya gustado, y menos en pleamar, pero he de reconocer que la gente que estaba en el agua ayer le echó valor.
Llegaban series de un metro de altura en mitad de la playa, alguna de más, y ninguna abría. Aún así la gente se tiraba a la ola haciéndose buenas buenas bajadas unas veces, y cayéndose otras.
Llegaban series de un metro de altura en mitad de la playa, alguna de más, y ninguna abría. Aún así la gente se tiraba a la ola haciéndose buenas buenas bajadas unas veces, y cayéndose otras.








