Ayer era evidente que no iba a tener posibilidades de baño en varios kilómetros a la redonda. Aún así decidí pasarme por Plentzia para ver cómo las olas explotaban contra el espigón de Plentzia haciéndolo desaparecer.
Con mareas vivas y pleamar, las olas de hasta cuatro metros no tuvieron muchos problemas en saltar el muro.
Con mareas vivas y pleamar, las olas de hasta cuatro metros no tuvieron muchos problemas en saltar el muro.








