
Habrás visto mil y una veces cada ola, pero hay una que me dejó con la boca abierta. No fue otra que la derecha de Kai Lenny (segundo 30), una ola más grande que un edificio de tres plantas moviéndose a la velocidad de un coche.
Kai reconoce en el vídeo que no pensaba que fuera tan grande: "Si llego a estar algo más metido podría haber intentado entrar en el tubo".