
Ha vivido varios años en Hawai, en Indonesia, en Argentina, ha cogido olas gigantes en Mavericks, y siempre tuvo claro que no iba a poder vivir del surf, por haber empezado tarde.
Y un día se fue a Nicaragua y encontró ahí un paraíso en cada metro de costa, olas poderosas y tubulares como las que le gustan a él.
En este vídeo le vemos en acción gracias a algunas marejadas del sur durante este año.