Amenazaba tormenta, soplaba fuerte el viento de tierra, y las olas se comían la playa.
Tan solo un puñado de personas se animaron a intentarlo en Meñakoz. No era baño facil. Pocas olas, aunque se vieron algunas buenas (que mi cámara no captó).
Si que hubo un momento especial, cuando de entre las nubes se esparon un puñado de rayos e iluminaron la playa como pocas veces.










