Aunque el viento terral ayudaba, el mar en muchas playas estaba desfasado y revuelto. Parecía que iba a ser una tarde triste sin posibilidad de surfing pero no.
Olas huecas y largas de entre un metro y metro y medio rompían continuamente. Series nobles y sinceras que en muy pocos momentos han pillado a la gente que las surfeabas. Se ha visto algún tubo y muchas caras de felicidad.









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