Trecer aniversario de la muerte de Andy Irons

Ayer se cumplieron tres años desde que se encontrara el cuerpo sin vida de Andy Irons en un hotel cerca del aeropuerto de Dallas, Texas.

No se cómo hubieran sido estos 3 años para Irons si no hubiera muerto allí, si hubiera muerto al día siguiente víctima de sus demonios internos y de las drogas, o si le hubiera quitado el título mundial a Slater surfeando como el solo sabía hacer.

Precisamente saco del trastero un artículo escrito por Kelly Slater hace dos años recordando a Andy Irons.


Cómo recuerdo a Andy, por Kelly Slater

Me han preguntado por las opiniones y entrevistas sobre Andy Irons y las situaciones y decisiones que le condujeron a dejar tan pronto este mundo. Es algo que no me lo tomo a la ligera. Tengo mis propias opiniones acerca, no solo sobre las decisiones de Andy y cómo llegó hasta allí, si no también acerca de como se han llevado estas cosas desde todos los ángulos de la historia. ¿Pero cuál es la versión buena? ¿Son esas las opiniones que cuentan por encima de las de su familia y sus amigos más cercanos que sabían cómo se sentía? ¿Qué es lo que cada uno de nosotros espera sacar en limpio de la historia de Andy? ¿Y con qué nos queremos dar a la historia de su vida?

Manejé, de una forma extraña, la muerte de mi padre a través de Andy. Aunque era seis años más joven, se parecía a un hermano mayor, y solo por esa razón tuvimos una relación tan tensa. Los dos queríamos lo mismo y sabíamos que el otro iba a por ello.

Mi padre falleció en Abril del 2002, e hice camisetas con su foto. Andy y yo no éramos amigos íntimos, así que el no sabía nada de eso. Durante los meses siguientes fui como un zombi lamentándome por no volver a ver a mi padre. Andy empezó su carrera ese año ganando un par de pruebas y poniéndose por delante en el Tour, mientras que yo había vuelto a competir y me encontré con que no me apetecía ganar, salvo quizá en un pelea dialéctica o pegarme con alguien. Y Andy era el tipo ideal.

Os voy a contar una historia, para ser breve solo os diré esto: Estábamos realmente borrachos en un viaje a Tavarua y nos enzarzamos en una discusión. Yo dije algo sobre el acerca de que era el hombre a batir por ganar un par de pruebas. El me empezó a gritar riéndose, 'Te estás quedando caaalvo, jajaja.' Le dije que sabía cómo se sentía cuando su padre falleció, y empezó a pegarme en la cara. (Yo le había pegado antes en la cara durante una pelea de lucha libre entre diez personas en un taxi). Entonces Shane Dorian lo apartó a la fuerza de mí y le dijo que mi padre había muerto hacía unas semanas. Andy empezó a llorar histéricamente, me estuvo abrazando y pidiéndome perdón durante la siguiente media hora hasta que nos fuimos a la cama. Al día siguiente volvió a pedirme perdón. De alguna manera creo que quería que supiera que le estaba haciendo daño porque iba de tío duro cuando realmente era una de las personas más sensibles del mundo. Ese era el tipo de extraña relación que había entre nosotros. Meses después, el ganó su primer título y lo único que se me ocurrió hacer fue darle una de esas camisetas que hice con la foto de mi padre y felicitarle. Me dio un abrazo, las gracias aunque noté que se sentía muy incómodo porque le diese esa camiseta. Por un lado compartimos algo muy íntimo, pero por otro no acabó de quitarse la coraza.

Los siguientes años de nuestra relación fueron bastante bien documentados. La prensa dijo algunas cosas que nosotros habíamos pensado pero nunca nos atrevimos a decir. Le quería y le odiaba a la vez, aunque quizá le odiaba más porque admiraba y envidiaba de lo que era capaz.

Un año y medio antes de su muerte, en la primera prueba del año, me contó que estaba haciendo un documental sobre los cambios en su vida y todo lo que había aprendido. Estaba feliz, confiado y positivo. No alejamos de todo el mundo y tuvimos la única conversación totalmente íntima entre los dos. Todavía se me llenan los ojos de lágrimas de lo orgulloso que estoy de él y lo increíble que era tener a Andy hablándome directamente a los ojos. Me dijo que siempre se había fijado en mí, y quería que le ayudase con el documental. Me dijo que no se creía la vida tan increíble que tenía, y estuvo hablando conmigo sobre sus miedos y objetivos, sus luchas internas, y su familia. Fue una verdadera epifanía en la vida de Andy: fue el momento en el que estaba totalmente despejado y abierto, en el que había conseguido quitarse de encima todo ese peso que le impedía avanzar como ser humano. Y eso era lo increíble, la capacidad de aprendizaje que tenía. Le gané a Andy un par de veces en las dos pruebas en Australia esa temporada, me sonrió en las dos y dijo, 'buen trabajo', aunque estaba molesto por haber perdido. Me di cuenta que estaba disfrutando del hecho de aprender a aceptar las cosas, incluso las que más odiaba, como era perder contra mi.

La última vez que vi a Andy fue en Portugal hace un año. Justo acababa de ganar el campeonato, y al verme me dio un abrazo y me dijo lo orgulloso que estaba, y que esperaba que pudiera ganar el título mundial en Puerto Rico, estaba muy contento por mi. Yo pensé: "Tío, si te hubiese podido ganar en Tahiti el título ya sería mío". Se lo mencioné después y se rió. Me dio un abrazo y ya no le volvía a ver más.

Dos semanas más tarde, en Puerto Rico, algunas personas comentaron que estaba enfermo, mientras que otras que solo estaba de fiesta. Algunos decían que no había salido de su habitación del hotel desde que llegó. Martin Potter y yo nos empezamos a preocupar cuando se perdió su primera manga. Recuerdo cómo anunciaban su nombre en su manga a tres sin que estuviera, y tuve una sensación rara. Todos nos pusimos de acuerdo en que teníamos que ir al hotel a ver si estaba bien, porque sabíamos que no se había pasado tantas horas en el avión para no competir. Luego nos dijeron que un doctor lo había visto y que estaba enfermo pero descansando. Todavía estábamos preocupados, pero por lo menos teníamos noticias de el.

Cuando se perdió su siguiente manga, me enteré que había abandonado y me preocupé mucho. Recibí una llamada de un amigo suyo que estaba en Miami. Me dijo el por qué Andy se había ido de Puerto Rico y que había cogido un vuelo a casa con escala en Dallas. Le llamé a Andy pero no contestó. Le mandé unos cuantos mensajes pero tampoco hubo respuesta. Eso fue 30 minutos antes de que lo encontraran muerto en el hotel de Dallas. A las dos o tres horas después de eso me enteré que había muerto. Me senté en la playa junto a un perro abandonado y empecé a recibir llamadas de la gente.

La historia de Andy Irons nunca nos puede hacernos sentir bien, ya fueras su amigo y lo eches de menos, o no. Da lo mismo, no tiene sentido que alguien tan agraciado en tantos sentidos muera solo en una habitación de aeropuerto donde no haya nadie al que le importe…

Me han preguntado si algo en nuestra relación y batallas que luchamos tuvo algo que ver en ha tenido repercusión en el curso de su vida o

Quizá sea una forma de negación, pero tengo algo claro una cosa, no puedo creer que Andy se haya ido. Mierda, todavía no puedo creer que Todd Chesser muriera, al igual que Donnie Solomon y Malik Joyeux y otro puñado de buenos amigos. Un aniversario es el mejor momento para recordar las cosas buenas y dejar de lado las que más tristeza producen. Y si hemos aprendido algo de todo esto es la gran huella que Andy, y el resto de amigos que se han ido, nos han dejado.

Os dejo con una última reflexión sobre Andy. El otro día estuve con un amigo al que Andy le dio unas llantas de su coche. En su oficina, tenía una tabla firmada por Andy. En la dedicatoria ponía: 'Picture me Rollin' (quiere decir algo así como recuérdame de buen humor), Eso haremos, amigo.

Con amor y respeto,

Kelly

Más información:

How I Remember Andy: http://www.theinertia.com/surf/kelly-slater-remembers-andy-irons/

2 comentarios:

  1. muy buen post, se agradecen, de todas formas en el video muchas olas el surfista es Joel Parkinson

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  2. me encanta este trozo del Trilogy!!

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